Desde meses atrás Marx Arriaga planeaba una insurrección adentro de la Secretaría de Educación Pública y controlar al magisterio para que se levantaran contra Mario Delgado. Algo así como tener a su propia base política dentro del magisterio y obtener un poder enorme.
No nos engañemos, nunca le importó la educación de los niños y las niñas de México en los libros de texto y de los maestros en la llamada Nueva Escuela Mexicana.
Libros que sirven para adoctrinar a alumnos y maestros, pero no para las enseñanzas básicas como matemáticas ni lectoescritura.

El estado 33
Hace unos días en el libro Ni venganza, ni perdón de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, se documentó cómo el exvocero de la Presidencia en la época del expresidente López Obrador desvió recursos para entregarle una doble liquidación y pensiones vitalicias a los líderes de lo que fuera el Sindicato de Luz y Fuerza del Centro. Millones de pesos se fueron a esa causa que le ha permitido a Ramírez Cuevas tener una base política personal muy fuerte y consistente.
Eso es parecido a lo que Marx Arriaga buscaba desde la SEP, hacer acuerdos con el magisterio y que ellos trabajaran para los intereses políticos de Arriaga.
Y es que, quien fuera director de los Materiales Educativos de la SEP y quien estuvo a cargo de los nuevos contenidos de los libros de texto gratuitos de educación básica, se sentía muy poderoso con los libros que supervisó y que no son otra cosa que una guía para el aprendizaje de los menores de edad en adoctrinamiento en favor de la Cuarta Transformación, eliminando materias básicas como las matemáticas y las ciencias.
Pero los mismos maestros se han quejado que los libros de maestros no les dan lineamientos para sus clases, sino para que hagan política radical.
Finalmente fue despedido, pero se atrincheró en sus oficinas y llamó a una movilización desde una de las oficinas del piso seis de la Secretaría de Educación Pública (SEP), ubicadas en avenida Coyoacán en la Ciudad de México.
Fue notificado, a través de un escrito, de su salida como funcionario. Estuvo escoltado por policías para que desalojara su oficina, pero Arriaga convirtió el desalojo en toda una telenovela. En el video que circuló en redes sociales, Marx Arriaga advierte a uno de los policías que lo espose y le recuerda que está deteniendo a un hombre fiel al obradorismo.
Les digo, este hombre que tanto daño le ha hecho a la educación de los niños, que puso imágenes de manos de seis dedos, fechas tan emblemáticas como en el natalicio de Benito Juárez incorrectas y que ha dejado unos libros con muchas deficiencias, se siente aún cobijado por López Obrador. Y sigue tratando de hacer política y de llevar a cabo los comités que lleva meses planeando en contra de la SEP, supuestamente para defender los textos de los libros gratuitos.
¿DEFENSOR DE... ?

Desde tiempo atrás está realizando asambleas con sus comités en defensa de los libros de texto gratuitos, y fijó 14 puntos entre los cuales se exige la salida del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, a quien calificó de conservador y neoliberal. Y llamó a una refundación de la SEP.
Este director de área, que incluso se atrevió a decir que “leer por gusto era un acto de consumo capitalista”, ganaba más de 100 mil pesos al mes como funcionario público, decía ser comunista, pero evidentemente nunca donó su sueldo.
Incluso en uno de los videos que hizo públicos llegó a decir que a él le dijeron desde la SEP que los contenidos que están en los libros no les gustan y que quieren otros. Según Arriaga, se le pidió que se hicieran los libros por asignaturas, lo cual es lo más lógico y cualquier pedagogo está de acuerdo con eso, libros de matemáticas, español, ciencias, etc., pero eso es lo que no quiere hacer Arriaga Navarro, quien asegura que se tendría que cambiar el plan de estudios que fue publicado en el Diario Oficial en 2022 y que ha afectado terriblemente la educación en México.
Y ojalá se hiciera, cualquier persona en cualquier comunidad necesita saber sumar y restar. Pero no, él quiere defender a personajes de la historia, supuestamente hablando de abusos del Estado, como lo fue Lucio Cabañas y Genaro Vázquez.
Hagamos memoria en quiénes fueron estos personajes. Lucio Cabañas y Genaro Vázquez fueron líderes guerrilleros en Guerrero durante los años setenta. Ambos justificaron la violencia como parte de una lucha social contra el Estado.
Lucio Cabañas, al frente del Partido de los Pobres, encabezó emboscadas, asaltos y el secuestro del entonces senador Rubén Figueroa en 1974. Su grupo ejecutó a militares, policías y presuntos informantes, además de civiles señalados como colaboradores del Gobierno.
Por su parte, Genaro Vázquez dirigió la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, responsable de secuestros, asaltos bancarios y ataques armados; también se le atribuyen homicidios de policías y adversarios políticos. En nombre de la defensa del pueblo, ambos recurrieron a asesinatos y acciones violentas que dejaron decenas de muertos y profundizaron el conflicto en la región.
Algo así como la apología que hizo a los secuestradores de don Eugenio Garza Sada, el historiador Pedro Salmerón, quien fue removido de su cargo como director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, luego de generar una fuerte polémica al referirse como “jóvenes valientes” a los militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre que participaron en el asesinato del empresario Eugenio Garza Sada en 1973. Sus declaraciones fueron consideradas una apología de la violencia y provocaron rechazo social, político y empresarial, derivando en su salida del cargo.
Ésos son los personajes que buscan enaltecer en los libros de texto, y a quien Marx Arriaga quiere que pasen a la historia como héroes, y es gravísimo. En un país donde tenemos tanta violencia, reivindicar a personajes que la ejercieron de esa manera en los años setenta, es un incentivo para que los grupos criminales sigan delinquiendo, secuestrando y matando, total, podrían pensar que, si se están enalteciendo a asesinos de los años setenta porque cometieron esos delitos, supuestamente en favor “del pueblo”, por qué no hacerlo.
Pero Marx Arriaga además busca desestabilizar al magisterio diciendo que no sólo buscaba mantener los contenidos fallidos en los libros de texto gratuitos, sino que clavaba la duda dentro del magisterio al promover un aumento salarial del 100 por ciento para compensar, decía, las pérdidas de más de 30 años de políticas educativas neoliberales; plazas definitivas para todas y todos los egresados normalistas y la desaparición de las diferencias y desventajas entre las escuelas rurales y urbanas.
Maestros en México hay muchos y muy buenos, que sí buscan el interés superior de los niños y las niñas y que quieren dar clases con contenidos útiles para los estudiantes. Qué lejos está Arriaga de eso, cuando él busca mantener una base política propia para sus propios intereses.
Podemos estar de acuerdo o no en muchas cosas que ha hecho Mario Delgado, pero lo cierto es que el ahora secretario de Educación sí sabe lo que los estudiantes necesitan y en ese sentido está trabajando.
Claro que se iba a enfrentar a Arriaga, un personaje al que no le importan los estudiantes, solamente argumenta con lo que hicieron con la Nueva Escuela Mexicana y sus Libros de Texto Gratuitos que, como él dice, tiene como objetivo proteger lo que llamó: “los valores del obradorismo y la Cuarta Transformación”.

