PESOS Y CONTRAPESOS

Pobreza laboral, ¿qué hacer?

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Según el Indicador de Pobreza Laboral, del Inegi, en el tercer trimestre de 2025 (último para el que tenemos información), el 34.3% de la población ocupada no fue capaz de generar un ingreso que le permitiera pagar el precio de la canasta básica alimentaria, 48.4% en el ámbito rural, 30.2% en el urbano.

Uno de cada tres mexicanos, con trabajo, no genera el ingreso suficiente para poder satisfacer correctamente, por medio de la compra de alimentos, sus necesidades de alimentación básica. Ojo: básica, relacionada con lo mínimo indispensable, no con lo máximo deseable. Uno de cada tres mexicanos, con trabajo, se encuentra en condición de pobreza laboral. ¿Qué se requiere para eliminarla? ¿Qué hay que hacer para que aumente la generación de ingresos laborales? (En diciembre, el 45.0% de la población ocupada generó hasta un salario mínimo de ingreso y el 30.9% más de uno y hasta dos).

Para que aumenten los ingresos laborales deben cumplirse dos condiciones: que aumente la productividad del trabajo y que la demanda de trabajo de parte de los empleadores se mayor que su oferta de parte de los trabajadores.

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Con relación a la productividad, según el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía, basado en horas trabajadas, del Inegi, ésta lleva dos décadas (2005 a 2025) creciendo, en promedio anual, 0.02%. Estos son los últimos datos, comparando cada trimestre con el trimestre anterior. Primer trimestre 2025, decreció 2.28%. Segundo, creció 2.86%. Tercero, decreció 1.54%. Estos son los últimos datos, comparando cada trimestre con el mismo trimestre del año anterior. Primer trimestre de 2025, creció 1.29%. Segundo, creció 0.41%, Tercero, decreció 0.10%.

En materia de demanda y oferta de trabajo tenemos lo siguiente. En 2025 la oferta de trabajo, de parte de los trabajadores, fue 1 millón 056 mil 800 (aumento de la Población Económicamente Activa). Por su parte la demanda de trabajo, de parte de los empleadores, en el sector formal de la economía, fue 278 mil 697. La oferta de trabajo fue 778 mil 103 mayor que la demanda, lo cual evita que los salarios aumenten más. La válvula de escape para esta presión ejercida sobre el sector formal de la economía es la informalidad, en la cual trabaja el 54.6% de la población ocupada, con un salario promedio 50% menor que en el sector formal: $13,500 sector formal, $6,750 sector informal.

Para que los salarios aumenten más se requiere, además de los incrementos en la productividad, que la demanda de trabajo de parte de los empleadores sea mayor que su oferta de parte de los trabajadores, para lo cual se necesita que aumenten las inversiones directas, que producen bienes y servicios, crean empleos y generan ingresos, mismas que, a noviembre pasado, sumaron 15 meses de crecimiento negativo, 5.87% en promedio mensual. Preocupante.

Para que aumenten las inversiones directas debe aumentar la confianza de los empresarios para invertir directamente, misma que, en escala de cero a 100, ha caído en picada. Enero de 2024, 43.1. De 2025, 34.2. De 2026, 29.1. Muy preocupante.

Esta es la secuencia correcta: mayor confianza empresarial para invertir directamente = más inversiones directas = más creación de empleos = mayor demanda de trabajo de parte de los empleadores = mayores salarios = mayor bienestar. No hay de otra.

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