GENTE DETRÁS DEL DINERO

Populismo bicicletero y contaminación

Mauricio Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Las primeras ciclovías se construyeron durante la jefatura de Andrés Manuel López en la Ciudad de México, unos adefesios mal diseñados y peor construidos en torno a las vías del Ferrocarril México-Cuernavaca; la oferta política, como hoy se hace con el Gobierno de Clara Brugada, es que tales rutas desincentivarán el uso de automotores para que millones de felices capitalinos se movilicen en bicicletas, patines, patinetas y patines del diablo (scooters) con la alegría de hípster primermundista y así abatir los niveles de contaminación del aire… misma que cada temporada es más agresiva.

La hipótesis central del “populismo bicicletero” fue y es que los autos deben ser sustituidos por velocípedos diversos para así reducir las miasmas que ahogan a la capital y municipios conurbados. Mal diagnóstico, malas decisiones: la termoeléctrica de Tula y la Refinería Miguel Hidalgo en la misma zona, generan dos terceras partes del dióxido de azufre en el Valle de México conforme a los expertos del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire; según la Universidad Autónoma de Hidalgo, la Termoeléctrica Francisco Pérez Ríos, emite 150 mil toneladas de óxidos de azufre y nitrógeno por la quema de combustóleo, el producto más abundante de Pemex desde que llegó la “transformación” con Octavio Romero.

Regresando a la historia: luego de las ciclovías obradoristas de “rampas suicidas” que hoy sólo utilizan corredores de alto rendimiento, sudorosos empleados con agobio a cuestas y uno que otro valiente, Marcelo Ebrard cambió el ímpetu ciclista por rutas de Metrobuses: un enfoque correcto en cuanto a optar por el transporte masivo, pero con una pésima ejecución —que le fue informada a su entonces amigo y secretario de Finanzas Mario Delgado— al tender rutas sin pies ni cabeza sobre avenidas que desfogaban el tránsito vehicular como Xola o Cuauhtémoc. En lugar de optar por invertir en ampliar la red del Metro con mayor capacidad y conectividad de largo plazo, se optó por una solución limitada que hoy está visiblemente sobreutilizada y que obturó las posibilidades de nuevas rutas subterráneas en zonas vitales de la megalópolis.

Sí, construir Metro es mucho más costoso que Metrobús…, pero el tren puede funcionar por décadas si recibe inversión en conservación y mantenimiento, cosa que no sucede ni de lejos en la actual dirección —premio de consolación antes que mandarlo a Tlaxcala— del expriista Adrián Rubalcava.

Lo bueno de las rutas de Metrobús es que no se puede caer como la Línea 12 del Metro.

Pero Miguel Ángel Mancera le dio vuelo a la fiebre bicicletera… aunque chafita. Tanya Müller, secretaria de Medio Ambiente capitalino, se dio a la tarea de atiborrar avenidas clave —Patriotismo, Revolución, Gabriel Mancera, etc.— de carriles confinados para “movilidad alternativa”. No se construyó infraestructura segura para ciclistas como caminos, puentes y viaductos dedicados (resultaba costosa) y se optó por pintar rayitas, instalar guarniciones y jardineras para “dar la finta”. Muchos de los 555 km actuales de ciclovías son trampas peligrosas por baches, coladeras destapadas, motocicletistas sin mecate y unidades de reparto que al aparcarse requieren invadir las ciclovías. A cambio, se le arrebató un carril o dos a vialidades que cumplían su función.

Hoy, Brugada sigue la misma receta de Mancera. Los resultados son predecibles. Para TomTom Trafic, la CDMX es la metrópoli con peor tránsito del mundo que consume hasta 195 horas al año por persona en congestionamientos vehiculares.

México-Canadá, ¿buenos deseos o realidad? La visita de la comitiva canadiense encabezada por Dominic LeBlanc indica que la integración de Norteamérica no se limita a manufactura automotriz, energía y minería… y que se requieren acciones concretas más que buenos discursos.

Lo interesante del encuentro de ayer es que el sector farmacéutico forma parte de la agenda económica regional. La industria farmacéutica mexicana no llegó como espectadora. En la mesa de innovación y cadenas de suministro, la Amelaf, de Juan de Villafranca, planteó un punto clave: iniciar con la construcción de un mapa regional de capacidades productivas y establecer una mesa técnica bilateral para identificar oportunidades concretas en la producción de medicamentos e insumos.

También participaron la Canifarma, de Rafael Gual; la Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos, de Joao Carapeto y la canadiense Apotex. El objetivo es que no quede únicamente en una reunión protocolaria, sino obtener avances concretos en la próxima visita para estructurar planes de manufactura avanzada, biotecnología y producción de insumos críticos. Obras son amores, no buenas razones.

Isla Pasión, la mejor playa del mundo. Todo un logro el reconocimiento de “La Mejor Playa del Mundo” para el paraíso caribeño “Isla Pasión” en las costas de Cozumel. Conforme al ranking publicado por TripAdvisor, de Matt Goldberg, como Traveller’s Choice, ese destino ofrece una experiencia superior respecto a otros paraísos como Elafonisi (Creta, Grecia) y Balos (igual en Grecia)… con la ventaja del avistamiento de fauna local, deportes acuáticos de bajo impacto y una excelsa oferta gastronómica.

Gruma, cultivos sostenibles. Como parte de su compromiso sostenible, Gruma ofreció apoyo a 858 pequeños y medianos productores de maíz con 1,696 horas de capacitación en prácticas agrícolas sustentables y agricultura de conservación que eleven la productividad y calidad de sus cosechas en Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Veracruz, Morelos, Oaxaca, Tlaxcala e Hidalgo. La firma icónica, que encabeza Juan Antonio González, impartió capacitación en fertilización eficiente, manejo de plagas y rastrojo, calidad de grano y uso de sembradoras manuales. Los resultados: en el altiplano, 344 productores recibieron 668 horas de capacitación y proyectan rendimientos de 6.5 toneladas por hectárea; en el sur, 326 productores recibieron 652 horas y prevén 7 toneladas por hectárea. En la península, 188 productores fueron asesorados y todo indica que romperán récord productivo.

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