La producción de la versión cinematográfico de “Como Agua Para Chocolate” que dirigió Alfonso Arau, se estima costó 2 mdd de 1992 unos 6.2 millones de “nuevos pesos” de entonces); cada temporada de la disruptiva serie House Of Cards protagonizada por Kevin Spacy y con la cual Netflix se fue a los cuernos de la luna de los streaming, se calcula fue de 150 millones de dólares; en tanto que la espectacular primera temporada de Cien Años de Soledad dirigida por Alex García y Laura Mora, habría costado 50 mdd…unas 25 veces monto del estímulo fiscal para cine mexicano anunciado el pasado fin de semana.
Bueno, Epigmenio Ibarra recibió en crédito más de 3 veces el respaldo a las producciones nacionales que contó con el madrinazgo de Salma Hayek. El monto de apoyo con un tope de hasta 40 millones de pesos en caso de producciones cinematográficos, largometrajes por 20 millones de pesos y de 5 millones de pesos en procesos de animación y postproducción audiovisual, será a cuenta del Impuesto Sobre la Renta (30%) que generen los ingresos de cada producto cultural desarrollado. En principio, parecería que estudios y centros creativos primero tendrán que invertir, crear y comercializar… para que eventualmente poder recuperar todo o una fracción de ese impuesto tras una fuerte fiscalización por parte del SAT de Antonio Martínez Dagnino. Pero también hay quienes interpretan que el estímulo sería sobre la inversión realizada.
Para poner las cosas en claro falta, por supuesto, que la secretaría de cultura a cargo de Claudia Curiel emitas las reglas de operación dentro de 30 a partir del decreto presidencial del pasado 16 de febrero. Y es que hay dudas entre los contados productores mexicanos sobre si los montos anunciados son la bolsa disponible (40, 20 y 5 mdp) para todos los que se inscriban y aprobadas o será ese monto cada una de las obras que cuenten con la venia oficial. Las reglas de operación deberán despejar esas dudas, o sí el estímulo no aplica para inversiones de menor o mayor cuantía.
Y es que bajo el supuesto de que el estímulo fiscal será sobre el costo de producción, a manera de modelo se puede suponer que la película totalmente mexicana y de animación Un Gallo con Muchos Huevos —dirigida por Rodolfo y Gabriel Riva Palacio— podría recuperar la totalidad de ISR por unos 31.8 mdp; sí el estímulo fuese sobre los ingresos (taquilla en salas de cine), el estímulo total de ISR sería de casi 113 mdp…, pero no se sabe todavía sí el estímulo quedaría topado a 40 mdp para el equipo de HuevoCartoons. Las reglas de operación son esenciales… aunque ciertamente los estímulos al cine y series mexicanas (ni en épocas del Fidecine) nunca han sido generosas y palidecen ante creaciones de tala global como el Frankenstein de Guillermo del Toro presupuestado en 120 millones de dólares.
Consolidación Fintech: Crédito Maestro con Kubo. La reciente adquisición de Kubo Financiero por parte de Crédito Maestro, respaldada por una inyección de 610 millones de pesos, muestra la consolidación en plataformas Fintechs conforme a nuevos planes y tecnología: al integrar la arquitectura digital desarrollada por Vicente Fenoll con la estructura de Financiera Maestra, encabezada por Oliver Fernández Mena, el resultante ya no es un jugador de nicho y ahora va en pos del dominio del crédito especializado bajo un esquema regulado.
La transacción, nos dicen, respondió a un cambio de ciclo donde el capital ya no fluye hacia modelos de crecimiento acelerado sin rentabilidad... y que ahora reduce su exposición a la volatilidad externa y optimiza su costo operativo con práctica bancaria. El movimiento aguarda la ratificación de la CNBV y de la Comisión Nacional Antimonopolio, está última de Andrea Marván.
Pensiones, arenas movedizas. El gobierno acaba de entrar en un campo minado utilizando la peor de las argumentaciones para reducir pensiones de trabajadores y empleados de as entidades de gobierno central y paraestatales: demonizando a las “pensiones doradas” de un grupo reducido de altos funcionarios. En términos legales ninguna norma particular se puede extender como norma general a ejercer. Por ello mismo la propuesta de Claudia Sheinbaum da elementos de controversia jurídica al exentar de la reducción de pensiones de los jubilados de la Corte, del INE, de Guadalupe Taddei, y del Banco de México bajo regencia de Victoria Rodríguez so argumento de que son entidades “autónomas”. Lo serán, pero no de la ley.
Este es uno de los tantos intríngulis al que se enfrenta una de las decisiones más neoliberales de los neoliberales y que aplica un gobierno sedicente de izquierda: reducir las pensiones de aquellos que trabajaron para las administraciones y para aquellos que, al punto de la jubilación, se quedan con un palmo de nariz.
Y sin embargo, hay inconformidad. Por cierto, entre las sociedades financieras populares (sofipos) crece la inconformidad por las nuevas reglas que entrarán en vigor próximamente que incluyen entre otros cambios el aumento de capitalización para mantener los niveles 1 a 4 solicitados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
Vaya, para algunas compañías tal incremento provocaría que se erosionara su posición. Otras como Nu siguen a la espera de poder entrar en operación como banco. Dicen que luego los nulos controles que tuvo la CNBV del gobierno de López Obrador, la actual administración, a cargo de Ángel Cabrera, se está moviendo al extremo contrario: tanto les quemó la leche que ahora hasta al jocoque le soplan.