ENFOQUE MANUAL

Si el 10 hubiera estado en la calle

Laura Garza*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

No hay día en que alguien no porte la playera del número 10 de la selección argentina: Diego Armando Maradona en el país entero.

No solo portan la playera, sino que también lo mencionan dentro de grupos de amigos, de niños, en cascaritas de fútbol, en las nuevas generaciones e incluso hasta lo veneran en las Iglesias Maradonianas, así como lo lee.

A Maradona lo quisimos casi todos los que amamos el fútbol, con todo y la `mano de dios´, no cambiamos su control de balón y cómo se pegaba a su pie por toda la cancha y marcaba gol.

Un hombre, un nombre se convirtió en parte de la cultura de Argentina entera. En la Iglesia Maradoniana cuenta con más de 200mil seguidores, hay más de 12mil personas nombradas igual que él, bueno y eso con registro hasta el 2020.

El punto es que vi esta imagen del fotoperiodista Agustín Marcarian de Reuters y pensé en Maradona, como el hombre que despertó el jueves 19 de febrero con ganas de ponerse el jersey del dios Maradona.

El jueves se llevó a cabo la votación en el Senado para la Reforma Laboral que desea implementar su presidente Javier Milei a quien le queda un año para terminar su periodo.

A esto se reunieron sindicatos, y hombres y mujeres a las afueras del recinto para protestar por semejantes cambios que buscan aplicar a los derechos laborales, aún y con la terrible cifra de más de 300mil empleos formales perdidos desde el 2023 que tomó el poder el rockstar de Milei.

Pues no era de esperarse el enfrentamiento entre policías y la gente, no tardaron en volar piedras, gases, bombas molotov, agua y todo para deshacer los gritos de la gente. Así un día a la semana, siempre salen los más afectados a gritar, exigir sus derechos que Milei ha ido borrando con los días, como los jubilados, los maestros y quienes han perdido su empleo.

Solo para ponerlo en contexto del enojo de la gente, la reforma de Milei busca reducir indemnizaciones, permitir pagos en especie, limitar el derecho a la huelga, facilitar despidos y mire esto, las vacaciones podrán ser divididas por los empleadores según le convenga a él, no al trabajador.

Ahora mire la fotografía, el hombre que se manifiesta en las calles de shorts y tenis verdes Adidas recibe el chorro de agua por parte de la policía que busca replegar a todos.

Si el 10 hubiera estado en la calle │ Laura Garza │ Enfoque manual ı Foto: Agustín Marcarian, Reuters

Pero en la banqueta está la prensa cubriendo y generando la noticia. Los camarógrafos, fotógrafos y periodistas todos lo miran con respeto, con esperanza, con alegría, incluso la chica de la derecha de color negro le sonríe, le alienta y cree en él.

Así veían a Diego Armando Maradona en el campo. Todos postraban su fe en él, creían en su talento fuera de serie, en su liderazgo y en los colores de su bandera argentina.

A Maradona lo conoció el mundo desde el Mundial del 85, las reglas laborales que hoy busca cambiar Milei son de 1974, siete años de diferencia.

¿Qué hubiera sido si Maradona no hubiera sido el rey en el campo, sino en las calles?

Quizá el país no estuviera en crisis desde 1998, quizá fuera una economía fuerte, con más deporte, con más deportistas de otro nivel como Messi.

En fin.

Al día de hoy, Argentina necesita un Maradona ciudadano que guíe a la gente a soluciones, a crear una base sólida para recuperar a su país. Para dejar de lado la corrupción de familias que se atrincheran en el poder o de fanáticos del rock que creen que trabajar es malo.

Ese hombre ya tiene el valor, la confianza de unos, la valentía de pararse frente a las bombas de gas, a los chorros de agua, a piedras y a una severa represión física, como la que recibieron dos personas que fueron reportadas como heridas y más de veinte detenidos.

Ya hasta tiene la playera.

Temas: