Desde la Unión Europea se llama a la cordura en un acontecimiento muy preocupante como lo han calificado los líderes europeos que piden retomar las negociaciones para lograr una salida pacífica a este nuevo conflicto perpetrado por Estados Unidos e Israel.
La operación militar denominada Furia Épica genera un polvorín que puede ampliar el conflicto en todo Oriente Medio. Por eso algunos líderes europeos han condenado los ataques de Israel y Estados Unidos en contra de Irán.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, declaró que este nuevo conflicto pone en riesgo la paz y seguridad internacionales y pidió una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, dijo que las partes implicadas deben respetar el derecho internacional y proteger a los civiles quienes son los que sufren las consecuencias más dolorosas de las guerras.
Desde España también se ha pedido respetar el derecho internacional y que se logre una desescalada de tensiones por medio de negociaciones que parecen muy lejos de ser posibles ante los embates de los países implicados.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha condenado enérgicamente en un comunicado los ataques de Estados Unidos e Israel, al calificarlos como una cínica violación de toda moral humana y del derecho internacional.
En contrario, otras voces dentro de Europa han apoyado el ataque masivo a Irán, con el argumento de que el régimen iraní ha matado a miles de personas que se manifiestan contra su gobierno y que el supuesto programa nuclear de Irán pone en riesgo la seguridad mundial.
Es el mentiroso discurso que han repetido desde Estados Unidos, de que la supuesta expansión del programa nuclear iraní pone en riesgo al mundo entero. Como una película gringa de los buenos contra los malos que han repetido en muchas ocasiones.
El gobierno de Donald Trump vuelve a utilizar la fuerza bruta para conseguir sus objetivos militares, políticos y económicos que pueden desatar una guerra prolongada ante un régimen que se mantiene en modo de supervivencia ante los ataques de Israel y el gobierno estadounidense.
Los ataques en contra de Irán ya mataron al líder supremo Alí Jamenei, uno de los objetivos clave para la caída del régimen, pero los seguidores de Jamenei han amenazado con una respuesta sangrienta para vengar su muerte.
El viejo discurso occidental es que la cruel dictadura iraní reprime a su propia población y alimenta el poderío de grupos terroristas, y con ello quieren justificar el genocidio y la violación del derecho internacional que Estados Unidos e Israel cometen en nombre de la democracia.
Ya vimos a Estados Unidos saltarse todas las normas internacionales en Venezuela, tras el secuestro del presidente Nicolas Maduro y su esposa, y ahora encienden una guerra en Medio Oriente que desestabiliza toda la región.
Hasta ahora ningún país ha querido interferir para frenar al genocida Donald Trump y su propósito de controlar las reglas del juego geopolítico, pero la línea de la violencia mundial es tan delgada que puede reventar en cualquier momento.