HABLANDO DE DERECHOS

¿Para qué sirve el feminismo?

Jacqueline L'Hoist Tapia Foto: larazondemexico

Cuando se menciona esta palabra, unas personas pueden sentirse identificadas, otras pueden sentir desacuerdo, desaprobación o miedo a lo desconocido. En algunas ocasiones el concepto de feminismo puede ser malentendido o malinterpretado como si significara “odio a los hombres”, pero nada más alejado de la realidad: el feminismo busca justicia para todas las personas, incluyendo los hombres. Es un movimiento social y político que apuesta por la equidad de género, defiende derechos de las personas y busca eliminar la violencia basada en el género.

Algo importante a mencionar sobre el feminismo es que su impacto alcanza diferentes espacios públicos y privados. Por ejemplo, en el hogar sirve para promover la corresponsabilidad en las tareas domésticas y cuidados; en el trabajo, este movimiento ha logrado que se creen leyes contra la discriminación laboral, igualdad salarial y avances en licencias de maternidad y paternidad. En espacios públicos como la calle o el transporte, la lucha feminista se ha encargado de visibilizar el acoso sexual y promover leyes para que sea considerado un delito. Algunos otros logros de este movimiento han sido la despenalización del aborto, el endurecimiento de penas contra el matrimonio infantil, el reconocimiento de personas trans y la diversidad sexual y, por supuesto, el derecho al voto de las mujeres y a ser votadas. Gracias también al feminismo desde 1970 desapareció de la ley el derecho del violador a casarse con su víctima para no ir a la cárcel.

Como en todo movimiento social, también hay pendientes que atender, a pesar de los avances legislativos, la violencia en contra de las mujeres persiste: de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, durante 2025 se acumularon más de dos millones de delitos de violencia en contra de mujeres (feminicidio, homicidio doloso, violación, violencia familiar y desaparición forzada). Si bien ha habido avances en temas de equidad, falta mucho por trabajar todavía: el Sistema Nacional de Cuidados es un pendiente y una deuda histórica que sigue lejos de materializarse, las licencias de paternidad son muy limitadas, lo cual impide que los hombres se involucren de manera activa en la crianza.

En materia judicial es de reconocerse la creación de protocolos para juzgar con perspectiva de género, sin embargo, estos protocolos muchas veces no son llevados a cabo en la práctica: juezas y jueces continúan reproduciendo prejuicios basados en los estereotipos de género que afectan a las mujeres en la emisión de las sentencias.

El feminismo, en los últimos años, ha demostrado ser uno de los movimientos sociales con más empuje en México y Latinoamérica, atravesando lo público, lo privado e incluso lo institucional.

Todos los logros y avances alcanzados han abierto caminos que antes parecían imposibles, permitiendo que cada vez más mujeres puedan imaginar y vivir una vida libre de violencia y llena de posibilidades. Y quizá la mayor fuerza del feminismo radica en su diversidad: en la convicción de que no existe sólo un modo de luchar ni una sola voz que lo represente. Son muchos feminismos, muchas historias y muchas miradas que, unidas por el mismo deseo de justicia y dignidad, han mantenido vivo este movimiento a lo largo del tiempo. Esa pluralidad es, justamente, lo que lo sostiene y lo hace imparable.

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