¡JUEGUE!

La presidenta y el mundial.

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

No quedan claras las razones de fondo las cuales la Presidenta no va a asistir a la inauguración del Mundial. Asegura que quiere estar en el Zócalo con el “pueblo” para ver el México-Sudáfrica. Sería la primera vez que un Presidente o Presidenta del país sede no asista al momento más visto de la Copa del Mundo, la inauguración.

La presencia presidencial es la representación del país que alberga el Mundial. Son imágenes que recorren el mundo y se vuelven históricas al paso del tiempo. Nos guste o no, Díaz Ordaz y De la Madrid están en la historia deportiva del mundo. Fueron quienes inauguraron los mundiales y quienes además entregaron la Copa del Mundo a los capitanes de las selecciones campeonas en 1970 y 1986, Carlos Alberto de Brasil y Diego Armando Maradona de Argentina.

Desde que la televisión gobierna, el momento de mayor audiencia del evento está en la inauguración, incluso encima de las finales que, a pesar del gran seguimiento futbolero mundial, se acaba concentrando la atención en los países de las selecciones finalistas.

En los pasados mundiales, la mayor audiencia estuvo en los partidos inaugurales, por ser el inicio del campeonato y porque siempre llama la atención la ceremonia de inauguración, sea uno futbolero o no, porque la nación sede intenta demostrarle al mundo lo mejor de su historia, cultura y su actualidad.

No necesariamente la Presidenta va a convivir en el Zócalo directamente con el “pueblo”. Por razones de seguridad, seguramente estará en las filas de adelante y además estará acompañada suponemos de su familia y su gabinete.

Es cierto que el futbol ha sido a lo largo de su historia de hombres y de los de pantalón largo. Es cuestión de ver los palcos en los mundiales para confirmar que a pesar de que han ido cambiando las cosas, prevalece la presencia de hombres.

La presencia presidencial mandaría un mensaje claro y más aún con el avance del futbol femenil, el cual ha irrumpido de manera notable a nivel mundial, lo que incluye a México.

No se puede ignorar lo que está pasando en el país, la cual ha generado desde el exterior una genuina preocupación. Si nosotros estamos muy inquietos, imaginémonos lo que pueden pensar quienes vendrán al Mundial.

La presencia de la Presidenta en el palco podría ser un mensaje al mundo que mostraría que, en momentos difíciles, Claudia Sheinbaum está al frente y además inaugura uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, el cual capta la atención mundial.

El mensaje sería, desde donde se le vea, importante, a la vez que podría mostrar a plenitud a la Presidenta de México, la cual tiene un altísimo nivel de aceptación y popularidad, sin pasar por alto las críticas en ciertas áreas de su gobernabilidad.

Claudia Sheinbaum ha optado por ceder de manera singular su boleto a la niña que gane un torneo de dominadas. Imaginamos que la ganadora no estará muy cómoda que digamos junto a los de pantalón largo por más que le guste el futbol.

Tiene la decisión su dosis de populismo, pero quizá al mismo tiempo hay un dejo de menosprecio de querer compartir con los de pantalón largo la inauguración y el palco con su respectiva convivencia.

Si subyace la inquietud de que desde el anonimato en el Azteca le lancen una rechifla, no sería la primera ni la última vez que pase en nuestro país y en el mundo; “quien no quiera ver fantasmas que no salga en la noche”.

Díaz Ordaz y De la Madrid se llevaron el saludo del respetable con sonoras rechiflas, las cuales no pudieron ser acalladas por el sonido local. Igual le pasó a López Obrador en la inauguración de la temporada de los Diablos Rojos, quién acabó por cierto culpando a sus “adversarios” de la rechifla.

La decisión tomada es un enigma. No deja de ser una oportunidad para la imagen de México y de la Presidenta, es además la posibilidad de colocar a Claudia Sheinbaum en el centro de un evento que verá al menos la mitad del mundo.

Temas: