ARQUETIPO FUTBOL

El otro Mundial

Daniel Alonso<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>&nbsp;<br>
Daniel Alonso*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.  Foto: larazondemexico

El próximo 11 de junio las miradas de miles de millones estarán centradas en la inauguración de la vigésimo tercera Copa del Mundo que se desarrollará en la Ciudad de México, en el histórico Estadio Banorte. En tiempos de mucho ruido y de muchísimo caos, en un turbulento planeta Tierra, la cuenta regresiva no se detiene y el balón promete volver a paralizar a todas las naciones y al menos por 32 días darle un poco de respiro al mundo, algunas alegrías a naciones que hoy sufren, efímeras sí, pero alegría a final de cuentas. Estamos a 93 días, poco a poco se respira la pasión que sólo desata el máximo torneo del futbol.

Pero mientras ese verano tan anhelado por muchos finalmente llega, en estos días se está jugando otro mundial de un deporte que también levanta muchas pasiones en nuestro país: el beisbol. El Clásico Mundial ha crecido enormemente y este formato en donde los equipos están divididos en cuatro grupos, cada uno en una sede diferente, ha hecho que la expectativa sea enorme y pueda llegar a muchos aficionados alrededor del planeta. En esta edición las sedes son Tokio en Japón, San Juan en Puerto Rico y las ciudades estadounidenses Miami y Houston. Además, en los rosters de todos los equipos lucen grandes jugadores de Grandes Ligas.

La novena mexicana que en el Mundial anterior nos regaló juegos muy emocionantes, buscará nuevamente colarse al menos a semifinales. Por ahora el equipo comandado por Benjamín Gil ha cumplido con la obligación de ganarle a Gran Bretaña (en donde se sufrió un poco) y una aplastante victoria ante Brasil por 16-0 y en donde se aplicó la Regla de la Misericordia, por lo que el juego se dio por terminado al concluir la quinta entrada.

Ayer se disputó el juego contra el siempre favorito al título, Estados Unidos, un duelo que en lo emocional representa mucho para todos los mexicanos que se hicieron presentes y eran mayoría en el Astrodome en Houston, con un ambiente sensacional a la altura de una rivalidad histórica y demostrando que el de ayer era uno de los grandes juegos de la primera ronda.

El desarrollo del encuentro también cumplió con las expectativas, con gran picheo y jugadas espectaculares a la defensiva, el cuadro de las barras y las estrellas dominaron las primeras cinco entradas, además, con sendos batazos de Aaron Judge, los mexicanos se veían abajo 5-0 y parecía blanqueada. En la sexta entrada los mexicanos por fin rompieron el cero y lograron meter par de carreras.

Más allá del resultado, el ambiente espectacular entre ambas aficiones en donde las dos banderas se ondearon con orgullo alivia un poquito, al menos moralmente, la tensión que existe con Donald Trump, que nuevamente nos ha señalado con el dedo.

Será mañana que los mexicanos se jugarán la clasificación a los cuartos de final ante Italia, la selección europea que mejor nivel ha demostrado en los últimos años, por lo que no será para nada un flancito como muchos piensan. En otros sectores, ya están clasificados a la siguiente ronda equipos como el Japón, comandado por la gran estrella de los Dodgers, Shohei Ohtani; República Dominicana de Manny Machado y la Venezuela de Ronald Acuña. Falta definir el grupo de Cuba, Puerto Rico y Canadá en donde saldría el posible rival de México en cuartos de final y así soñar con la revancha ante Estados Unidos más adelante.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón