TEATRO DE SOMBRAS

I am not learning your damn language

Guillermo Hurtado. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

La semana anterior el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocó a doce mandatarios latinoamericanos a una reunión en Miami. Al encuentro acudieron los dignatarios de Argentina, Bolivia, El Salvador, Ecuador, Honduras, Paraguay, Costa Rica, Panamá, Guyana, República Dominicana, Chile y Trinidad y Tobago. Hubo muchas sonrisas, aplausos y zalamerías por parte de los distinguidos invitados.

El acuerdo de esa cumbre fue la creación una coalición militar para luchar con toda la fuerza de las armas estadunidenses en contra de los cárteles responsables del narcotráfico y el crimen organizado en el continente. La alianza militar se llamará “Escudo de las Américas”.

El idioma en el que se realizó la cumbre fue el inglés. Aunque el idioma oficial de diez de los trece países participantes es el español (en Estados Unidos, Guyana y Trinidad y Tobago el idioma oficial es el inglés), todo se realizó de manera fluida en el idioma de Shakespeare. Cuando el presidente Trump tomó la palabra, les dijo a los presidentes de los países hispanoparlantes allí reunidos que no aprendería su maldito idioma o, para decirlo en inglés “I am not learning your damn language”. Los mandatarios respondieron con sonrisas a la puntada de su anfitrión.

El presidente Trump aclaró de inmediato que a él no se le dificulta el aprendizaje de otros idiomas (aunque el único idioma que habla, según los datos conocidos, sea el inglés). Pues bien, si no aprenderá nuestro “maldito idioma” es únicamente por falta de tiempo. Está muy ocupado en otros asuntos, como bombardear Irán. De cualquier manera, afirmó, él cuenta con Marco Rubio, su secretario de Estado, que habla muy bien el español y le hace la tarea cuando es indispensable. Además, tiene una legión de intérpretes que le permiten comunicarse con los jefes de Estado que no tienen la fortuna de saber inglés. Dicho esto, Trump señaló que no se puede confiar del todo en los intérpretes, porque a veces cometen errores, sin embargo, él detecta de inmediato las fallas, aunque no sepa los idiomas en cuestión.

Hay que tomar en cuenta que los presidentes que acudieron a la cumbre de Miami hablan inglés y, si no lo dominan, se cuidan de dar la impresión de poder hacerlo. No me extrañaría que, alguien por ahí, afirmara que en una América unida todos deberíamos hablar inglés, de esa manera todo le resultaría más sencillo al presidente Trump. En todo caso, el inglés ya es el idioma de las élites latinoamericanas. Lo es desde hace mucho, desde antes de que Trump llegara al poder.

Casi me dan ganas de disculparme por escribir este modesto artículo en español, pero supongo que, de todos modos, el presidente Trump no hubiera tenido tiempo para leerlo. Está muy ocupado en otros asuntos importantes, como bombardear Irán.

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