SOBRE LA MARCHA

Hebdomas horribilis para CSP

Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Otra sesión del Consejo Nacional de Morena en la cual regatean el liderazgo de la Presidenta Claudia Sheinbaum. Aquelarre guinda que regresa una y otra vez a López Obrador para exaltar unidad. Las figuras formales que gestionan la ética y la cohesión de la 4T hablan, pero no son escuchadas.

Detrás del intento de cerrar filas adentro y con aliados para empujar la iniciativa presidencial de reforma político-electoral, no hubo el oficio o la voluntad; la épica democrática quedó, una vez más, en bonitas palabras. En los hechos, Morena no operó el apoyo a la reforma que hace dos días la Cámara de Diputados bateó.

Durante el fin de semana, el presidente de Estados Unidos armó su escudo latinoamericano en contra del crimen y el narco. Desde Miami, Florida, Trump tachó a nuestro país de ser el epicentro de todos los males que el mercado de adictos estadounidenses demanda.

Rodeado de líderes políticos de naciones hermanas y alienadas al folclor del magnate que despacha desde la Casa Blanca, Trump se refirió a la Presidenta Sheinbaum, con su misoginia a flor de piel, “imitó” negativas de nuestra mandataria para impedir que sus marines y rambos vengan a ordenar nuestra casa.

Cabeza fría desde Palacio Nacional, CSP no compra ni se engancha con el pedestre majadero. Hace bien, cuida —ella sí— la investidura.

¿Y el Senado con la mayoría de su movimiento, dijo algo? Nada. Tutor de la diplomacia y las relaciones exteriores, no recogió el guante. Dejaron la insolente escena en meme. Uno más.

La ética que Claudia Sheinbaum pretende para la vida pública en el país, comenzando por su partido, nomás no germina, no hay tierra fértil para una nueva manera de hacer política. En su ADN pervive la astucia de siempre con cargo al erario, a la revolución y la no-transformación. Morena es el nuevo statu quo.

Horrible racha coronada con una fiesta de XV años desde el edén tabasqueño. Cuna de la honestidad valiente, bañada con dinero público para construir una refinería en tiempo récord, para reflotar a la empresa del Estado más endeudada del mundo, cuyo saldo más visible no fue la disminución de importaciones en gasolinas, sino nuevos ricos.

Muy ricos y ostentosos. Proveedor de la empresa que adeuda miles de millones a muchos, no reparó en el escándalo ni en la marca que le tatuó a la clase política que lo forró en billetes. La fiesta huele a gas, a corrupción. Y ese fétido aroma apunta a los que, dicen, “no son como los de antes”.

Semana para la reflexión sobre lo que la 4T no es.

Sus políticos, como los de siempre, jamás votarán en contra de su renta.

Representantes y captores del pueblo. Austeridad y honestidad de merengue. Popularidad sustentada en incentivos inmediatos e indispensables, mientras la Hacienda dé, las encuestas presagiarán nuevos triunfos, más poder y más circo.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón