PESOS Y CONTRAPESOS

Nos falta crecer (2/3)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

“Nos falta crecer”, reconoció la presidenta Sheinbaum en su participación en la Convención Bancaria. Qué bueno que lo hizo, por todo lo que depende del crecimiento, comenzando por el bienestar, que es el fin de la economía: que la gente viva bien, que viva mejor. No puede haber bienestar sin crecimiento, y no puede haber mayor bienestar sin mayor crecimiento. Ello, para un gobierno que ha hecho del término bienestar una marca, debe ser importante.

El bienestar depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que se dispone para la satisfacción de las necesidades, mismos que pueden obtenerse de dos maneras: por la generación personal de ingreso a través del trabajo, que es la que corresponde a la dignidad de la persona, o por la redistribución gubernamental del ingreso, con el gobierno quitándole a Juan una parte de lo que, por ser producto de su trabajo (su ingreso), es de él, para darle a Pedro lo que, por no ser producto de su trabajo (su ingreso), no es de él. En el primer caso el bienestar es el resultado del trabajo propio. En el segundo del trabajo de los demás, no porque Juan decida compartir parte de su ingreso con los demás, sino porque el gobierno lo obliga a compartirlo, lo cual es injusto, porque viola el derecho de propiedad privada, de Juan, al producto íntegro de su trabajo, de su ingreso.

Sea de la primera manera, o de la segunda, para lograr bienestar (fin inmediato de la economía), se necesita generar ingreso, y para conseguir mayor bienestar (fin mediato), se requiere generar más ingreso o, dicho de otra manera, que la economía crezca más.

El crecimiento de la economía se mide por la producción de bienes y servicios para el consumo final, el Producto Interno Bruto, PIB, que mide, en términos dinerarios, además de la producción de satisfactores, la generación de ingreso de parte de los agentes económicos que aportan factores de la producción a la producción de esos bienes y servicios. Todo lo que se produce genera, en términos dinerarios, un ingreso equivalente, de tal manera que el monto dinerario de la producción de bienes y servicios es igual al monto dinerario del ingreso (sueldos, salarios, honorarios, comisiones, etc.), generado por la misma.

En 2022 el PIB, y por lo tanto la producción de bienes y servicios para el consumo final, y con ella la generación de ingreso, creció 3.73%. En 2023 creció menos, 3.15%. En 2024 nuevamente menos, 1.13%. En 2025 de nuevo menos, 0.78%. Menor crecimiento de la economía = menor crecimiento de la producción de bienes y servicios = menor crecimiento de la generación de ingreso = menor aumento del bienestar, en un país en el cual el 30% de la población (prácticamente uno de cada tres mexicanos), sobrevive en condiciones de pobreza.

¿Condición necesaria para elevar el bienestar? Que crezca más la generación de ingreso o, dicho de otra manera, que crezca más la producción de bienes y servicios para el consumo final o, dicho de otra forma, que crezca más la economía. ¿Problema? El inmediato: sumamos tres años (2023, 2024 y 2025), con un crecimiento cada vez menor (3.15%, 1.13% y 0.78%). El mediato: sumamos 44 años (de 1982 a 2025), de crecimiento insuficiente (2.07%, en promedio anual).

Sí, debemos crecer más, mucho más. ¿Cómo conseguirlo?

Continuará.

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