La palabra estanflación está compuesta de las palabras estancamiento e inflación y, según el Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española, es la “situación de estancamiento económico, con aumento del paro y de la inflación”, definición que plantea esta pregunta, ¿qué es una situación de estancamiento económico? Armo una repuesta.
Si por económico entendemos la producción de bienes y servicios para el consumo final, relacionada con el empleo (para producir alguien debe trabajar), con el ingreso (a quien trabaja se le paga), y con el bienestar (que depende del empleo y del ingreso), y si por estancamiento entendemos, revisando los sinónimos que nos da el diccionario, paralización, inmovilización, anquilosamiento, entonces, por estancamiento económico hay que entender crecimiento cero, o negativo, de la producción de bienes y servicios, con los efectos adversos que tiene sobre el empleo, el ingreso y el bienestar.
Atendiendo a la definición del diccionario, estrictamente hablando, hay estanflación si el crecimiento de la producción de bienes y servicios para el consumo final, que es el Producto Interno Bruto, PIB, es cero o negativo y, además, aumenta la inflación.
Si del Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española, pasamos al Diccionario de Economía, de la Universidad Francisco Marroquín, obra de mi querido y admirado amigo Carlos Savino, encontramos esta definición de estanflación: “Castellanización de la voz inglesa ‘stagflation’ que es a su vez una combinación de las palabras inflación y estancamiento. La estanflación, que se presentó claramente por primera vez en la década de los setenta en los países más desarrollados, es una combinación altamente inconveniente de una recesión económica en la que a la vez hay una inflación sostenida”.
La definición de estanflación cambió, de crecimiento cero, o negativo, e inflación al alza, a recesión económica con inflación sostenida, recesión económica cuya definición generalmente aceptada es: dos o más trimestres consecutivos de crecimiento negativo, de decrecimiento.
El término fue usado, por primera vez, por Ian McLeod, político británico, quien, el 17 de noviembre de 1965, en un discurso pronunciado en la Cámara de los Comunes, calificó a la situación económica del Reino Unido como “la peor de los dos mundos: no sólo inflación de un lado sino también estancamiento del otro. Empezamos una suerte de situación de estanflación”.
El término se popularizó en las décadas de los 70 y 80, del siglo pasado, cuando muchos países (entre ellos México, sobre todo en el sexenio de Miguel de la Madrid), en contra de lo que, según la teoría keynesiana (por el economista inglés John Maynard Keynes, 1883 – 1946), debía suceder (una mayor inflación era el precio a pagar a cambio de más crecimiento de la economía, más creación de empleos, más generación de ingresos, más bienestar), empezó a aumentar la inflación (probablemente más de lo que el mismo Keynes hubiera aceptado), y a disminuir el crecimiento (algo inexplicable desde la ortodoxia keynesiana, lo que abrió las puertas al neoliberalismo de Reagen y Thatcher).
Todo lo anterior como prefacio para plantear esta pregunta, ¿padece la economía mexicana de estanflación?
Continuará.