Otra vez es en España y otra vez es dentro de un campo de fútbol; los coros islamófobos en un juego de la selección española reabren un debate necesario sobre el racismo latente en el país ibérico.
Las autoridades ya están investigando a los implicados que realizaron cánticos racistas en contra de los musulmanes en un juego amistoso con la selección de Egipto. Durante el partido, un sector de la afición coreó repetidamente frases como “musulmán el que no bote”, consideradas ofensivas y discriminatorias.
Desde el inicio del juego, hubo desprecio de una parte de la afición hacia el himno del equipo rival al ser silbado por algunos aficionados en un partido que debería ser amistoso entre dos selecciones que van a participar en el mundial de fútbol que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá.

A desquiciar carreteras
Tras el inicio de los cánticos islamófobos, se pidió a través de la megafonía del estadio que pararan las expresiones racistas, hecho que continuó a lo largo del encuentro y que parecía enardecer más a los seudo aficionados que coreaban los cánticos.
El gobierno español y diversas autoridades condenaron los hechos como “inadmisibles” y “vergonzosos”. Un acto que le dio la vuelta al mundo al ser ofensivo y que puso en duda el protocolo de los estadios donde se realizan este tipo de expresiones de odio y a solo unos meses de que de inicio el Mundial de futbol en Norteamérica.
Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación, en coordinación con la Fiscalía de delitos de odio, en busca de los responsables y para determinar si los hechos constituyen un delito racista. Si no prospera la vía penal, podrían aplicarse sanciones administrativas relacionadas con la violencia en el deporte.
A pesar de los avances contra el racismo en las canchas de fútbol, en España siguen apareciendo este tipo de expresiones ofensivas dentro y fuera de los estadios. Es un grave problema que las autoridades y las instituciones deben abordar en el país europeo.
Esto no es un caso aislado, muchos futbolistas de la Liga española han denunciado acciones racistas desde las gradas de los estadios. Uno de ellos, Vinícius Júnior, ha sido constantemente atacado con expresiones racistas por su color de piel y es una de las voces más críticas contra el racismo en los estadios españoles.
A este llamado a la cordura se unió el jugador español de origen musulmán, Lamine Yamal quien se vio visiblemente afectado por los gritos de su afición. Tras el partido, Yamal calificó las acciones de la grada como racistas e ignorantes.
Las críticas también se centraron en la actuación del árbitro del enfrentamiento amistoso, ya que el protocolo antiracista estipula que el partido debía ser detenido hasta que se frenaran los gritos islamófobos, acción que no sucedió durante el encuentro.
Algunos dirigentes vincularon estos comportamientos con el auge de la extrema derecha en España y al aumento de la intolerancia en la sociedad. Es vergonzoso el comportamiento de una parte de los aficionados españoles, pero es cada vez más común que aparezcan este tipo de expresiones racistas como un reflejo de una problemática social que debe atacarse.
Este incidente tuvo gran repercusión dentro y fuera del país y no es para menos, ya que España aspira a tener un papel relevante en el Mundial de 2030, pero la acción de sus aficionados pone en duda su objetivo.
Esto que sucede constantemente en España es parecido al fútbol mexicano, como en los partidos de la selección, en donde una buena parte de la afición grita “puto” al despeje de los porteros, por ello debe sancionarse a quien lo haga.

