Citlalli Hernández es una eficiente militante de Morena, ha sido buena operadora electoral en el partido y una empática secretaria, la primera en la historia, en el ministerio de la Mujer. También tiene experiencia como legisladora y como activista de las mejores causas progresistas.
Luisa María Alcalde, hija de Bertha Luján, cercana a los afectos y lucha de AMLO, y del abogado laborista, uno de los más notables e influyentes de México, Arturo Alcalde, se ha destacado por su notoriedad como comunicadora de la 4T, desde antes que Morena llegara al poder.
A su juventud la acompañan cargos relevantes, secretaria del Trabajo y de Gobernación con López Obrador. Después relevó a su mamá en el partido, no en el mismo puesto sino como dirigente nacional, en mancuerna con nada menos que el hijo más prodigo del expresidente.
Hoy la 4T, en su segundo piso, enfrenta varios frentes. Consolidar la transformación pasa por corregir excesos y deficiencias ejecutivas de quien mandó unipersonalmente en la planta baja del nuevo régimen.
La hoja de ruta heredada o impuesta se va cumpliendo como es posible, más que deseable.
La reforma judicial temprano acusa sus defectos. La justicia no es mejor hoy. La Fiscalía General de la República está en reparación, surgen noticias de carpetazos ofensivos como los de La Luz del Mundo y su impresentable líder. El que se fue a Londres da señales de vida y vendettas. Fuego amigo.
Los planes ABC en materia electoral y política terminaron en una reformita administrativa de austeridad. Los machuchones alfiles de la 4T, que ocuparon los importantes cargos de consolación al no ser LA corcholata de las corcholatas, trabajan para sí. Destapan, impulsan, se quedan, estorban. Y aparecen en la foto.
En materia energética, el tema del fracking o extracción de gas por fracturación de subsuelo, exhibe cómo se tomaron decisiones con la ideología y no con la pertinencia como faro. Ahora van académicos y científicos a explicar y justificar una decisión por demás indispensable.
La economía no crece. El T-MEC se revisa en medio de guerras e intereses cruzados en la cabeza de Donald Trump. Libre comercio, pero seguridad. Aranceles con fentanilo. Contener las armas gringas a cambio de capos mexicanos. Y estadísticas delincuenciales a la baja que se hunden en el fango de otras notas y algunos escándalos.
Rumbo a la elección intermedia del 2027, los aliados de Morena se rebelan, van a las suyas. Lo del nepotismo con la oposición decidida de la Presidenta Sheinbaum es un elefante en la sala que no están dispuestos a ver ni combatir.
Y viene el torneo mundial de futbol varonil más fifí del que se tenga memoria. Las obras públicas en ciudades sedes no estarán listas. Serán inauguradas, luego terminadas con el buen argumento de que lo importante será su trascendencia en la vida diaria de nuestras grandes zonas metropolitanas. Planeación ejecutiva y económica, chafita.
Y en Morena, refuerzos porque algo no pinta bien.