PESOS Y CONTRAPESOS

De la política monetaria

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

El Banco de México tiene una meta de inflación del 3%, más menos un punto porcentual de margen de error, mínima 2% y máxima 4%, vigente desde enero de 2003. La inflación que se toma en cuenta para medir la eficacia de la política monetaria es la general, dividida en subyacente y no subyacente.

La herramienta que usa el Banco de México para tratar de mantener la inflación dentro de los márgenes de la meta, entre 2% y 4%, es la Tasa de Interés Interbancaria, TII, que empezó a utilizar en enero de 2008 (antes usaba el “corto”). Receta: aumenta la inflación, hay que subir la TII; baja la inflación, hay que bajarla, (véase: https://www.razon.com.mx/opinion/2022/02/16/tii-eficaz/#google_vignette). ¿Qué tan eficaz ha sido la política monetaria del banco central?

Entre enero de 2003 (año en el que se adoptó le meta puntual del 3%), y marzo de 2025, la inflación promedio anual fue 4.32%, 0.32 puntos porcentuales mayor que la máxima inflación aceptable (4%), el 8.00%, y 1.32 puntos porcentuales mayor que la meta puntual (3%), el 44.00%.

Entre enero de 2003 y diciembre de 2007, cuando la herramienta de política monetaria era el “corto”, la inflación promedio anual fue 4.20%, 0.20 puntos porcentuales mayor que la máxima inflación aceptable (4%), el 5.00%, y 1.20 puntos porcentuales mayor que la meta puntual (3%), el 40.00%.

Entre enero de 2008 (año en el que la TII sustituyó al “corto” como herramienta de política monetaria), y marzo de 2025, la inflación promedio anual fue 4.44%, 0.44 puntos porcentuales mayor que la máxima inflación aceptable (4%), el 11.00%, y 1.44 puntos porcentuales mayor que la meta puntual (3%), el 48.00%.

Ni con el “corto”, ni con la TII, ha sido capaz el Banco de México, por lo menos, de mantener la inflación por debajo de la máxima aceptable (4%), y, por lo más, en la meta puntual (3%).

Seamos realistas: es imposible que el Banco de México logre la meta puntual de inflación del 3% (reto inmediato), y la mantenga en 3% (reto mediato). Ninguna herramienta de política monetaria da para tanto. La eficacia de la política monetaria debe medirse con un promedio móvil cuyo resultado debe ser la meta puntual de inflación (consideremos tres tiempos: t1, 2.7% (por debajo de la meta); t2, 3.0% (en la meta), t3, 3.3% (por arriba de la meta), promedio: 3.0%). El promedio móvil, para el adecuado lapso de tiempo, debe coincidir con la meta puntual. En México la inflación promedio es mayor que la máxima aceptable, algo inaceptable.

Además, la eficacia de la política monetaria debe medirse por el comportamiento, no de la inflación general, sino de la subyacente, que excluye los bienes y servicios cuyos precios tienen un comportamiento inestable por razones ajenas al mercado, a la relación entre oferta y demanda (productos agropecuarios, energía, tarifas autorizadas por el gobierno), siendo un mejor indicador de la inflación, y de su trayectoria, que la inflación general.

Entre enero de 2003 y marzo de 2025, la inflación promedio anual, general, fue 4.32%. La inflación promedio anual, subyacente, fue 4.05%, por arriba de la máxima aceptable (4%), por arriba de la meta puntual (3%).

Para terminar, insisto: es un error que el Banco de México tenga meta de inflación.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón