APUNTES DE LA ALDEA GLOBAL

Womack en el Colmex

Ceremonia de entrega del Premio Alfonso Reyes en Humanidades 2025, otorgado a la doctora Ascensión Hernández Triviño, especialista en filología mesoamericana y lingüística misionera, y al doctor John Womack Jr., experto en historia de México y Latinoamérica
Ceremonia de entrega del Premio Alfonso Reyes en Humanidades 2025, otorgado a la doctora Ascensión Hernández Triviño, especialista en filología mesoamericana y lingüística misionera, y al doctor John Womack Jr., experto en historia de México y Latinoamérica Foto: Facebook, El Colegio de México

John Womack, legendario historiador de la Universidad de Harvard, autor de Zapata y la Revolución mexicana (Siglo XXI, 1968), estuvo de visita en la ciudad, con motivo de la concesión del Premio Alfonso Reyes de Humanidades por El Colegio de México. Durante la ceremonia, Womack leyó un adelanto de un ambicioso libro inédito en que se remonta al virreinato de la Nueva España para explorar las raíces históricas profundas de la Revolución mexicana de 1910.

Argumenta el veterano historiador que la experiencia revolucionaria mexicana en el siglo XX, que considera excepcional dentro de América Latina y el Caribe, no se entiende sin la condición del virreinato de Nueva España como entidad histórica localizada en el centro del mundo entre los siglos XVI y XIX. Ese México fronterizo, instalado entre el Atlántico y el Pacífico, entre La Habana y Manila y entre la América del Norte y la del Sur, debe conocerse si se quiere aquilatar el gran vuelco de la Revolución mexicana.

No duda Womack del cambio producido por la Revolución, pero también entiende aquella experiencia como una pugna entre muy diversas corrientes sociales y políticas en las que hubo “revoluciones ganadoras y revoluciones perdedoras”. Estas últimas, sostuvo Womack en una conversación con los colegas Jean Meyer y Aurora Gómez, fueron las populares encabezadas por Emiliano Zapata y Pancho Villa.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón

Recordó Womack, en el mismo diálogo, los equívocos que acompañaron la primera edición en español de su gran estudio sobre Zapata y el zapatismo en Morelos. En la traducción al español de su tesis doctoral en Harvard, editada por Arnaldo Orfila en Siglo XXI y a cargo de Francisco González Aramburu, exiliado republicano español, quien llegó a México con el grupo de los “niños de Morelia”, se presentó country people como campesinos y se propuso la frase celebérrima de que aquellos revolucionarios se sumaron a la Revolución “porque no querían cambiar”, en lugar de que “no querían mudarse” o “dejar su casa” o “abandonar sus pueblos”, que habrían sido más fieles al sentido del manuscrito.

En una revisión de la traducción de González Aramburu, del historiador de la Universidad de Chicago, Emilio Kouri, para el Fondo de Cultura Económica, en 2017, se introdujeron ajustes reveladores, que vale la pena leer con cuidado. Womack piensa que aquella traducción contribuyó a dotar de un sentido conservador o utopista su visión de Zapata y el zapatismo, cuando su objetivo era retratar al líder y su movimiento, comprometidos con la causa de los pueblos de Morelos, bajo la óptica de un comunalismo práctico.

Otro de los ajustes en la traducción, que ahora pesa mucho en su nuevo proyecto inédito, es la consideración de valores de la cultura afrodescendiente de Morelos y el Sudeste de México dentro del zapatismo y otros movimientos revolucionarios de las primeras décadas del siglo XX. Dice Womack que hay señales de la tradición emancipatoria de los negros esclavizados en algunas de las corrientes más radicales de la Revolución en el sur mexicano.

En las palabras de Jean Meyer y Aurora Gómez, en homenaje a Womack en El Colegio de México, se recordó la importancia de la obra del académico de Harvard no sólo para el estudio y la memoria del zapatismo, como se comprobó con el levantamiento del EZLN en Chiapas en 1994, sino también de las industrias de Veracruz y del movimiento obrero mexicano en el siglo XX. Su libro Posición estratégica y fuerza obrera. Hacia una nueva historia de los movimientos obreros (2012), también publicado por el Fondo de Cultura Económica, es una muestra de esta faceta.

El adelanto del gran estudio sobre México, en la larga duración, que leyó Womack en el Colmex, permite atisbar que se trata de una virtuosa articulación de historia económica, social y política; global, nacional y regional, de la mayor relevancia para las ciencias sociales. Ojalá que pronto contemos con una buena traducción al español.

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