No hay de otra que tomar en serio las amenazas de Trump pase lo que pase. Puede echarse para atrás, pero mientras eso sucede o no, está latente cualquier cosa.
El “si no van a hacer el trabajo lo haremos nosotros”, respecto a la lucha contra el narcotráfico, no es para pasar de largo. Más allá de las recientes detenciones de líderes de los cárteles, sin duda significativas, el eje sigue estando en los nexos entre la delincuencia organizada y la política.
A pesar de lo que dice García Harfuch, en el sentido que no hay indicios de que existiera relación entre Rocha Moya y la delincuencia organizada, el país vive bajo la presencia de los cárteles desde hace mucho tiempo.
Negar o no su participación en muchos estados, lo que incluye procesos electorales, nos coloca bajo una adversidad, porque no se está teniendo desde el Gobierno el diagnóstico de lo que está pasando.
Volvamos al eje de esto: no hay manera que se desarrolle la delincuencia si no va aparejada con quienes encabezan las instituciones. Lo que sucede con las policías locales, en el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional es prueba de que, a pesar de los esfuerzos que se dice que se hacen y ciertamente se hacen, hay remanentes de la relación que guardan integrantes de estas instituciones con la delincuencia organizada.
El huachicol fiscal es una de las pruebas más acabadas de los últimos años. Ha habido asesinatos, corrupción, detenidos, peticiones de deportación y a pesar de ello seguimos esperando que el caso entre en otra etapa. Por más que la 4T asegure que se está investigando, sigue bajo la incertidumbre.
En el pasado sexenio y en éste, existe una condescendencia cuando está de por medio la corrupción de personajes ligados a la 4T.
Trump nos amenaza, porque nos sabe débiles. Independientemente de los muchos pendientes que tiene al interior del país, México tiene frentes abiertos muchos de los cuales están en su gobierno.
No hay manera de seguir presentando como respuesta al pasado, entre otras cosas, porque ya llevan más de siete años en el poder y muchas cosas ya son responsabilidad directa de los gobiernos de Morena. Ellos atienden la ventanilla, son ya responsables de lo que pasa. Si quieren pueden seguir colocando a García Luna como eje de todos los males, pero ya ha sido juzgado en EU y está sentenciado.
Si alguien conoce lo que le pasa a México somos los mexicanos, empezando por sus gobiernos. La mayoría de los sinaloenses no se sorprendió con la acusación de EU. Más bien vino a corroborar lo que era un secreto a voces y que llevó al Gobierno federal a un conjunto de medidas en materia de seguridad, las cuales lamentablemente en la mayoría de los casos han sido inútiles e insuficientes.
Las amenazas de Trump, por más que se apele a la soberanía, parten de su diagnóstico sobre lo que pasa en México. No cabe duda que mientras desde EU se hable de la presencia de los cárteles de la droga como parte del Gobierno, desde este lado se tenga un diagnóstico diferente. Uno se pregunta qué ha pasado a lo largo de todos estos años en materia de intercambio informativo y los servicios de inteligencia entre ambos países.
Por qué uno ve las cosas de una manera y el otro se la pasa pidiendo pruebas. ¿Realmente el Gobierno mexicano no tiene información sobre la relación entre la política, los gobiernos municipales y estatales, los legisladores, incluso áreas del gabinete y la delincuencia organizada?
Porque si no hay indicios de nada tenemos un mal diagnóstico, y, por lo tanto, no hay manera de que las políticas públicas, en todos los órdenes, puedan alcanzar sus objetivos.
RESQUICIOS.
¿A quién creerle? Ignacio Mier, coordinador de senadores de Morena, asegura que no se convocó al multicitado senador sinaloense Enrique Inzunza a la Comisión Permanente, por eso faltó ayer. El acusado legislador asegura que está trabajando en territorio y que no va para no hacerle el juego a la derecha, mientras tanto sigue con el fuero.
Los 200 hipopótamos de Escobar
