Estamos a 40 días de ser la sede de inauguración del Mundial FIFA 2026, en un país tan hermoso como el nuestro y tan desgastado por remodelaciones de última hora en vías primarias y por supuesto en los Aeropuertos Internacionales de Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México.
Tenemos casi un año caminando entre trabajadores, albañiles, material de construcción, estacas, tablaroca, y polvo, mucho polvo.
Los usuarios somos los que más hemos sufrido y continuamos sufriendo. Muchos baños sin servir, el olor a drenaje, el aire acondicionado apagado y filas de gente sentadas en el piso porque no hay en dónde sentarse.
Sin contar la falta de estacionamiento, puertas de acceso inhabilitadas, filtros de seguridad lentos y sin el más mínimo sentido común. Los costos triplicados de los taxis propios del aeropuerto, y si pedimos un Uber hay que caminar una gran distancia para que nadie te persiga y te ahuyente el servicio que pagas de manera formal a través de la aplicación.
Hemos sido testigos del desorden y la mala planeación, que pocos mexicanos tenemos la emoción de recibir el máximo evento de fútbol internacional.
No solo son las aguas negras que se desbordaron el pasado miércoles del AICM sino la remodelación entre maletas, pasajeros, tiendas y policías.
Me había negado viajar, pero tuve que hacerlo. Terminal 2 con pequeña en silla de ruedas por fractura de peroné y aunque tener este apoyo adicional fue como se tratada como reinas, la infraestructura por donde íbamos a pasar, era la misma que todos, incluido el trabajador con material bajo el brazo.
Caminamos entre cintas de cierre de zonas, el golpeteo de las herramientas, decenas de pasajeros por un pasillo “hechizo” para llegar hasta nuestra sala de abordar.
¿Estaremos listos? O mejor dicho ¿Estarán listos en menos de 40 días? Las lluvias que también llegan a principios de junio pasarán la prueba? Qué terrible es saber que la imagen de nuestro aeropuerto es el reflejo de toda la infraestructura tocada por el Gobierno Federal.
Los mexicanos no estamos emocionados por tener el Mundial en casa, porque la casa se nos está cayendo, quebrando y evidenciando que estamos llenos de C.O. Hasta en el propio gobierno.
Una imagen que nos evidencia que pasarán cosas fuera de lo previsto y habrá muchas fotos de ello.
Tiempo al tiempo y queda poco.
Lo que nos toca hacer
