QUEBRADERO

Frentes, frentes, frentes...

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Los frentes que se le abren al gobierno son los mismos que se le abren al país. Si el equipo no hace el trabajo en quien repercute es en la Presidenta.

La meten en atolladeros ante los cuales es ella quien debe dar la cara. En otros casos ha dicho que no sabe qué es lo que pasa, lo cual rompe en definitiva con lo que su antecesor aseguraba: que un presidente sabe absolutamente todo lo que pasa en el país.

El caso del calendario educativo fue un lance evitable. No había razón para meterse en una discusión en la cual, a pesar de que se pueda decir que se le dio vuelta a la página, es evidente que el gobierno no quedó bien, pero, sobre todo, en muchos casos, en voz alta y voz baja, buena parte de los padres de familia se preguntaron en manos de quién está la educación en México.

La Presidenta misma dijo que se haría una consulta, la cual quedó en preguntarle a los secretarios de educación de todo el país cómo veían las cosas. Al final las cosas quedaron como estaban originalmente.

Lo que pasó con el calendario de la SEP es una de las muchas manifestaciones en que se toman decisiones sin las suficientes bases, y en las cuales además pareciera que la Presidenta sería la última en enterarse.

Ayer le preguntaron si sabía lo que estaba investigando la FGR sobre Rocha Moya. Dijo que no, lo cual no adquiere lógica, no tanto porque con ello pudiera perder autonomía la fiscalía, lo cual siempre está en cuestionamiento, sino porque siendo un asunto del calibre que es resulta fundamental que esté al tanto de todo lo que pasa en medio de la muy tensa relación con EU.

A lo que vamos es que hay síntomas de que, a pesar de la innegable popularidad de la Presidenta, están pasando cosas en que pareciera que se afecta la gobernabilidad. En ocasiones queda la impresión de que se busca crear escenarios paralelos, ya sea para distraer o para evadir lo que pasa.

El fin de semana pasado se agudizaron dos problemas —frentes—. En el primero, se tomó la importante determinación de enviar a la titular de Gobernación a Chilapa. Sin embargo, no basta con que se abran los caminos, existe una descomposición social interna de años por la presencia de delincuencia organizada.

Guerrero lleva tiempo enfrentando importantes desafíos de seguridad, pero la descomposición social no se arregla solo con los programas sociales, la gente quiere vivir mejor por más que tengan los programas.

Es un estado que podrán señalar que es una herencia del neoliberalismo, pero que lleva tiempo gobernado por la izquierda. ¿Qué tanto de todo esto se tiene registrado de tiempo atrás en Palacio Nacional?

En Zacatecas se está gestando un polvorín. Se han unido campesinos que demandan garantía de los precios del frijol, estudiantes, feministas y diversos grupos sociales, los cuales fueron atacados por la autoridad el sábado; es un estado que desde hace tiempo gobierna Morena.

Es cierto que la Presidenta mantiene un buen nivel de popularidad. Sin embargo, esto no le está dando para resolver los frentes que le abren con una cierta regularidad.

Algo puede pasar en la gobernabilidad del país, a lo que hay que sumar la riesgosa relación con Trump.

RESQUICIOS.

Los problemas de Chihuahua y Sinaloa están entrando en un juego de vencidas absurdo que se definirá en los congresos. El gobierno y Morena, por un lado, y el PAN por el otro actúan como si no se dieran cuenta lo que están provocando. Trump a veces ve el partido, y en otras ocasiones se mete a la cancha.

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