Los tiempos de crisis son tiempos de oportunidades. Desde el primer mandato de Trump se evidenció que el norteamericano llevaría una agenda económica proteccionista que pondría en jaque el comercio internacional. El America First! chocaba con la tendencia global a firmar tratados de libre comercio. La idea era facilitar la entrada y salida de productos, eliminar aranceles, aduanas y reconocer la intrincada cadena internacional de producción de la mayoría de los bienes actuales con zonas en las que los productos iban y venían sin necesidad de encarecer el precio final por razón de este tránsito.
La política de aranceles, la cancelación de tratados y las incesantes amenazas de renegociaciones, salidas de alianzas y cierres de fronteras comerciales han puesto en jaque la economía. El mate podría venir con la presión en los mercados energéticos a raíz de los conflictos bélicos en Ucrania e Irán. Muchos analistas urgen a los gobiernos y ciudadanos a prepararse ante una inminente recesión. El mundo ha entrado en una espiral de cambio que no se debe únicamente al presidente estadounidense, pero ciertamente él ha fungido como un catalizador del caos.
Entre aquellos primeros días de su primer mandato y nuestros días, hemos visto cómo los gobiernos se han preparado para afrontar esta marea revuelta. La Unión Europea, que presentaba signos de agotamiento, cerró filas y, en modo defensa, buscó resucitar el derecho internacional y buscar aliados en otras latitudes. México y Canadá estrecharon relaciones bilaterales y han jugado un arriesgado juego de equilibrios diplomáticos para mantener a Estados Unidos en el tratado de libre comercio de Norteamérica al tiempo que buscan diversificar sus carteras comerciales.

• Atiende reclamos
En esta coyuntura, Canadá ha lanzado una campaña en torno a ser el país no- europeo más europeo del mundo. Este mensaje ha sido bien recibido en Europa, que ve en Canadá una economía fuerte con valores e intereses comunes que afronta a un “enemigo común” personificado en la inestabilidad de la actual administración estadounidense. Las amenazas de anexión contra Canadá y Groenlandia fueron la piedra de toque de este acercamiento en el que temas como el libre comercio, la preocupación por el clima, el derecho internacional y la apertura, cimientan una relación que encaja a la perfección.
México, por su parte, ha seguido un camino similar con la esperada firma de un nuevo acuerdo comercial con la Unión Europea que apunta a una tasa cero para el sector agroalimentario y que incluye muchos otros sectores que podrían elevar el volumen del comercio entre ambas entidades. Los tres primeros socios comerciales de nuestro país son EU, China y la UE, la presidencia, con este movimiento, habrá fortalecido sus dos salidas naturales.

No es una entrega cualquiera

