PESOS Y CONTRAPESOS

Líneas de pobreza (2/2)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Según las líneas de pobreza, del Inegi, en abril, el precio mensual por persona de la canasta básica alimentaria, en las zonas urbanas ($2,598.99), fue 32.19% mayor que en las áreas rurales ($1,966.06). El de la canasta básica alimentaria y no alimentaria, en las áreas urbanas ($4.954.23), fue 38.68% mayor que en las zonas rurales ($3.572.47).

Primera conclusión: las dos canastas fueron más caras en las zonas urbanas que en las rurales.

El aumento anual en el precio de la canasta básica alimentaria, tanto para las zonas rurales (8.3%), como para las urbanas (también 8.3%), fue 88.64% mayor que la inflación anual general (4.4%). El aumento, en ambos casos, fue el mismo, 88.64%.

El aumento anual en el precio de la canasta básica alimentaria y no alimentaria fue 43.18% mayor en las zonas rurales (6.3%), y 29.55% en las áreas urbanas (5.7%), que la inflación anual general (4.4%).

El aumento mensual en el precio de la canasta básica alimentaria fue 550% mayor en las zonas rurales (1.3%), y 450% en las áreas urbanas (1.1%), que la inflación mensual general (0.2%).

El aumento mensual en el precio de la canasta básica alimentaria y no alimentaria fue 150% mayor en las zonas rurales (0.5%), y 50% en las áreas urbanas (0.3%), que la inflación mensual general (0.2%).

Segunda conclusión: excepto para la comparación anual de la canasta básica alimentaria, y alimentaria y no alimentaria, en los otros tres casos, los porcentajes de aumentos en los precios, por arriba de la inflación, fueron mayores en las zonas rurales que en las áreas urbanas, afectando más a quienes menos tienen: en las zonas rurales el ingreso es menor que en las áreas urbanas, y la proporción del mismo que se destina a la compra de la canasta básica alimentaria y no alimentaria es mayor en las áreas rurales que en las zonas urbanas.

Resumo.

En abril la inflación anual general fue 4.4%. La inflación de la canasta básica alimentaria, tanto en las zonas rurales como en las áreas urbanas, fue mayor, 8.3%. La inflación de la canasta básica alimentaria y no alimentaria, en las áreas rurales, también fue mayor, 6.3%. En las zonas urbanas nuevamente fue mayor, 5.7%. En cada caso fue mayor, no por poco, sino por mucho.

En abril la inflación mensual general fue 0.2%. La inflación de la canasta básica alimentaria, en las áreas rurales, fue mayor, 1.3%. En las zonas urbanas también resultó mayor, 1.1%. La inflación de la canasta básica alimentaria y no alimentaria, en las zonas rurales, fue mayor, 0.5%. En las áreas urbanas igualmente fue mayor, 0.3%. En cada caso fue mayor, por mucho, no por poco.

(Los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México, sobre todo quienes votaron, contraviniendo lo que prescribe la receta, a favor de reducir la TII, ¿qué dicen al respecto?)

Falta saber qué porcentaje de la población ocupada no fue capaz, en abril, de generar el ingreso que le hubiera permitido comprar, por lo menos, la casta básica alimentaria (lo más indispensable). Dicha información la conoceremos en 27 de mayo, cuando el INEGI publique el Indicador de Pobreza Laboral, que analizaré y comentaré en esta columna.

Por lo pronto, en marzo, a nivel nacional, el 32.3% de la población ocupada no generó, con su trabajo, el ingreso necesario para poder comprar la canasta básica alimentaria. 46.6% en el ámbito rural, 28.1% en el urbano.


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