El pasado fin de semana fuimos testigos de una declaración que podría marcar un antes y un después en lo que resta del sexenio de la Presidenta Claudia Sheinbaum. La jefa del Ejecutivo estuvo de gira por Comalcalco, Tabasco, un municipio que, curiosamente, se encuentra a unas horas del rancho de Palenque, hogar de su mentor político y antecesor.
Durante la presentación del programa Alimentación para el Bienestar, la mandataria ofreció un breve discurso donde dejó claro que su cercanía con el expresidente López Obrador está más fuerte que nunca.
Aseguró que su administración va muy bien y que no hay divorcio entre pueblo y Gobierno. También habló de las comparaciones que —según ella— hacen los medios, sobre si quiere parecerse cada vez más al tabasqueño. “¿Ustedes creen que nos vamos a separar del inicio de la transformación? ¡Jamás! Somos lo mismo, somos el mismo proyecto” enfatizó.

• Navarro contra el pueblo
Lo anterior, de inmediato levantó todo tipo de polémica y comentarios en las redes sociales. En un momento donde las acusaciones sobre Morena abundan como nunca antes (en todos los escenarios y hacia todos los sentidos) la Presidenta en lugar de desmarcarse y demostrar autonomía, se alinea y rinde pleitesía.
Honestamente, después de las declaraciones de la Presidenta no hay mucho que agregar. Fue la exhibición patente y brutal, del pacto que parece tener con el antiguo inquilino de Palacio Nacional.
Si bien el tema Rocha Moya ha dejado daños irreversibles en el Gobierno federal y ha desnudado la podredumbre acumulada del sexenio pasado, la oportunidad que tenía la Presidenta para hacerse a un lado era única y la perdió por completo.
Ante esto, por favor, ya no se sorprenda de lo que venga de aquí en adelante. En las próximas semanas estaremos viendo toda una simulación —como lo fue el llamado a declarar al gobernador y a los demás involucrados por parte de la fiscalía— y no importa si EU dobla o hasta triplica la apuesta, ellos seguirán protegiendo a los suyos al costo que sea.
En el baúl: Querido lector, hoy, después de más de seis años de estar con usted todos los lunes, platicando y comentando la agenda pública y política de este país, me despido de estas páginas y de este maravilloso diario.
Mi agradecimiento profundo a todos y cada uno de los que laboran en esta gran casa editorial y que hicieron posible que este Duende tuviera un espacio donde ejercer su libertad de expresión (algo ya muy escaso en este país) en tiempos de desafío y definición.
Llegan nuevos proyectos y habrá que estar a la altura de los próximos retos, así que desde ahora le digo que no se librarán tan fácil de mí.
Hoy más que nunca le aseguro que yo… regresarééé!!!
Jajajajajajajajajaja!

Maru y Rocha

