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A la paz por la justicia

Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

El Papa León XIV publicó su esperada primera encíclica Magnifica humanitas. El documento ha marcado claramente la línea de su papado y está llena de mensajes importantes que abordan problemáticas sociales y políticas de alto impacto. Después de tener un año con un perfil bajo, el Papa estadounidense ha decidido manifestarse sin tapujos y hacer señalamientos que seguramente dejarán incómodos a más de uno.

El Papa es claro al hablar del peligro de la deshumanización en la era de la IA. Advierte que el control de unos cuántos sobre estas herramientas puede llevar a la humanidad a una nueva era de totalitarismos. Haciendo eco de la filosofía de Arendt, el Papa advierte que la desinformación y la manipulación de los algoritmos son un ataque a la verdadera libertad y a la dignidad humana pues buscan crear sumisión y mantener a los ciudadanos bajo un sistema opresivo de dominación.

Así mismo, el Papa advierte que el uso de la IA en escenarios bélicos representa graves amenazas morales y existenciales para la humanidad. Critica abiertamente la manipulación de la teoría de la guerra justa y lanza un dardo envenenado contra aquellos que justifican cualquier abuso de poder por causas de seguridad nacional. Para el Papa, “limpiar” la guerra de esta forma implica una grave violación de los criterios éticos y del derecho internacional que protegen a las poblaciones frágiles.

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En lo que parece una clara alusión a los recientes enfrentamientos con el gobierno estadounidense, el Papa redobla al criticar la construcción de una identidad colectiva con base a la creación de un enemigo del cual hay que defenderse o vengarse. El “yo primero” y la lógica de la polarización, según el Papa, mina la confianza entre las naciones y nos arroja a la lógica del más fuerte, encaminándonos a repetir las atrocidades del pasado.

La encíclica pone a prueba a las naciones poderosas al sugerir un examen para la justicia social representado en la condición de vida de los migrantes, refugiados y todas las personas desplazadas por la guerra, la violencia, el hambre o la crisis climática, evidenciando si gobiernan fomentando el miedo o la fraternidad.

Para gobiernos y partidos que están construyendo su plataforma sobre una supuesta identidad cristiana, esta encíclica es una fuerte llamada de atención que debería poner bajo la lupa sus acciones en torno a la dignidad humana. Desde la atención a la crisis climática y la desigualdad social, que provocan desplazamientos forzadas y que no son atendidas bajo criterios humanitarios, hasta el permitir y buscar el enriquecimiento salvaje de unos cuantos en detrimento del bien común y la vida misma de los más desprotegidos. León XIV es claro, a la paz de llega por medio de la justicia.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón

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