PESOS Y CONTRAPESOS

¿Mandato dual? (2/5)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

El Banco de México es un banco con mandato único, no dual. Eso quiere decir que su objetivo es, dado el régimen monetario de metas de inflación vigente desde 2001 (meta del 2001, 6.5%; del 2002, 4.5%; del 2003 a la fecha, 3%), lograr la meta, algo que no ha conseguido, muestra de la ineficacia de su política monetaria: la inflación promedio anual, de 2003 a la fecha, es 4.32%, 1.32 puntos porcentuales mayor que la meta, el 44%.

Podemos clasificar a los bancos centrales por el número de objetivos que tienen. Mandato único o mandato dual. Mandato único, relacionado nada más con la inflación, más o menos el 91% del total de bancos centrales. Mandato dual, relacionado con la inflación y el crecimiento, más o menos el 9%.

¿Por qué la mayoría de los bancos centrales tienen mandato único? Porque el mandato dual, mantener la inflación en la meta e incentivar el crecimiento, es un mandato contradictorio, de tal manera que, lo uno o lo otro, pero no lo uno y lo otro.

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Todo lo anterior viene a cuento porque, ante el cada vez menor crecimiento de la economía (2022, 3.73%; 2023, 3.15%; 2024, 1.13%; 2025, 0.78%), ante la expectativa de un mayor crecimiento, pero todavía muy bajo, para 2026 y 2027 (1.35% y 1.82%, respectivamente, según los resultados de la encuesta de abril del Banco de México a los economistas del sector privado), y ante la expectativa de un crecimiento promedio anual, entre 2027 y 2036, muy bajo (1.89%, según los resultados de la mencionada encuesta), no han faltado quienes han sugerido que, además de combatir el exceso de inflación (cualquiera que se ubique por arriba de la meta del 3%), el Banco de México “le dé una ayudadita” al crecimiento de la economía, que se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios para el consumo final, el Producto Interno Bruto, PIB, lo cual, dado que para producir alguien tiene que trabajar, y dado que a quien trabaja se le paga por hacerlo, también “le daría una ayudadita” a la creación de empleos y a la generación de ingresos, empleos e ingresos que son condiciones del bienestar, que es el fin de la economía: que las personas vivan bien, que vivan mejor.

La pregunta es si un banco central puede incentivar el crecimiento de la economía, “darle una ayudadita”, sin, suponiendo que el régimen monetario sea el de metas de inflación, como es el mexicano, generar más inflación de la que corresponde a la meta, que en nuestro caso es 3%.

Antes de responder tengamos en cuenta que, sin tener el mandato de incentivar el crecimiento, el Banco de México no ha logrado, ni remotamente, la meta de inflación que él mismo se ha impuesto. Ya vimos que de 2003 (año en el que se adoptó la meta del 3%), a la fecha (abril pasado), la inflación promedio anual fue 4.32%, 1.32 puntos porcentuales mayor que la meta, el 44%.

¿De qué manera puede un banco central intentar incentivar (habrá que ver si lo consigue), el crecimiento de la economía? Una manera de hacerlo es aplicando lo que llamo la receta keynesiana, por John Maynard Keynes (1883 – 1946), muy socorrida en la década de los 70 del siglo pasado, y que en México condujo, en el sexenio de Miguel de la Madrid (1982 a 1988), al estancamiento con inflación. Crecimiento promedio anual: 0.03%. Inflación promedio anual: 86.73%. La receta keynesiana, ¿funciona?

Continuará.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón

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