La economía mexicana enfrenta una coyuntura particularmente compleja debido al aumento de la incertidumbre tanto interna como externa. La guerra comercial impulsada por el presidente Trump, el conflicto en Medio Oriente y las presiones inflacionarias derivadas del encarecimiento de insumos y energéticos a nivel global han deteriorado el entorno económico internacional.
La coyuntura actual evidencia las limitaciones del modelo económico vigente en un entorno internacional donde la globalización y el libre comercio están siendo desplazados por posturas más proteccionistas, con efectos aún inciertos sobre la economía y la política mundial.
A ello se suman factores domésticos como las dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas —reflejadas recientemente en el deterioro de la calificación crediticia soberana—, la persistencia de una inflación elevada y el avance de la informalidad laboral, elementos que continúan frenando las decisiones de inversión y debilitando las expectativas de crecimiento económico.
La actividad productiva mostró una marcada desaceleración durante el primer trimestre del año, al registrar un crecimiento anual de apenas 0.4%. Este desempeño refuerza las previsiones de un crecimiento económico moderado, apenas superior al 1% para todo el año. En este contexto, el sector externo continúa siendo el principal motor de la economía, mientras que la demanda interna permanece debilitada, particularmente por la debilidad de la inversión productiva. Frente a este nuevo entorno global, el Gobierno mexicano responde reafirmando los principios económicos de la llamada Cuarta Transformación. La estrategia busca consolidar la posición económica del país a través de cinco ejes principales: (1) mantener una política de incrementos sostenidos al salario mínimo, con aumentos estimados cercanos al 11% anual durante el resto del sexenio; (2) fortalecer la autosuficiencia alimentaria y energética; (3) ampliar la inversión pública; (4) impulsar la producción nacional mediante el denominado Plan México; y (5) consolidar los programas sociales.
Sin embargo, la viabilidad de este modelo enfrenta importantes restricciones. En primer lugar, las presiones inflacionarias se han intensificado como consecuencia del aumento en los costos laborales. Las condiciones para continuar elevando el salario mínimo son ahora más complejas que en años anteriores, debido a que el rezago salarial se ha reducido significativamente y futuros incrementos deberán estar respaldados, en mayor medida, por ganancias sostenidas en productividad laboral.
En segundo término, el margen para expandir la inversión pública se encuentra limitado por las restricciones fiscales derivadas del elevado déficit registrado el año anterior. De hecho, la inversión física del sector público se ha convertido en uno de los principales componentes de ajuste presupuestario para cumplir con las metas de consolidación fiscal.
Asimismo, los esfuerzos para atraer inversión privada deberán mostrar resultados más contundentes. Si bien la incertidumbre externa resulta difícil de controlar, el Gobierno aún cuenta con margen para reducir los factores internos que generan desconfianza entre los inversionistas, particularmente mediante una agenda más agresiva de desregulación, fortalecimiento institucional y revisión de algunas políticas públicas que han incrementado la percepción de riesgo.
Orientar la economía hacia un modelo con mayor énfasis en el mercado interno, sin abandonar el fortalecimiento de la plataforma exportadora mediante una negociación favorable del T-MEC, parece ser una estrategia razonable. No obstante, las medidas planteadas hasta ahora lucen insuficientes frente a los retos estructurales y al complejo entorno económico internacional.
Al mismo tiempo, debe reconocerse que, a siete años de la implementación del modelo de la Cuarta Transformación, existen avances relevantes en materia de fortalecimiento del mercado interno y mejora en las condiciones de bienestar de los sectores más vulnerables, particularmente a través de la reducción de los niveles de pobreza y del incremento del poder adquisitivo de los salarios.
La andan haciendo crecer
