PESOS Y CONTRAPESOS

¿Mandato dual? (4/5)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Como vimos en el anterior Pesos y Contrapesos, en México, debido a la autonomía del Banco de México, no es posible, con la intención de incentivar el crecimiento de la economía, aplicar la receta keynesiana. Si el banco central quisiera incentivar el crecimiento, ¿cuál es la otra opción? Inducir la baja en las tasas de interés, para motivar a los empresarios a pedir prestado, para que inviertan más, para que aumente la producción, para que la economía crezca más.

Para entenderlo hay que tener presente, una vez más, que el crecimiento de la economía se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios, que depende de las inversiones directas, que los empresarios llevan a cabo, precisamente, para producir satisfactores, que pueden depender de préstamos, sobre todo si el empresario no cuenta con recursos propios para invertir directamente más. Si contara con ellos el resultado sería más producción de bienes y servicios (y de paso más creación de empleos, más generación de ingresos, más bienestar), es decir, en un mayor crecimiento de la economía.

Si la tasa de interés activa (la que se cobra por prestar dinero), baja, el crédito se abarata y, ceteris paribus, se incentiva a los empresarios a pedir prestado para invertir directamente más, para producir más, lo cual daría como resultado un mayor crecimiento de la economía, suponiendo que la causa del bajo crecimiento, debido al decrecimiento de las inversiones directas (a febrero sumamos 18 meses de crecimiento negativo, 5.33% en promedio mensual), sean tasas de interés elevadas y no, por ejemplo, la inseguridad jurídica causada por la reforma al Poder Judicial.

Además, si bajan las tasas de interés (en este caso las pasivas), las inversiones financieras (prestar dinero a cambio del interés que se recibe), se vuelven menos atractivas que las directas, lo que, ceteris paribus, puede incentivar un aumento de las segundas, con las consecuencias favorables en la producción de bienes y servicios, y en el crecimiento de la economía.

¿Cómo puede inducir el Banco de México la baja en las tasas de interés? Reduciendo la Tasa de Interés Interbancaria, TII, que es la tasa de referencia, la que cobra el banco central a los bancos comerciales cuando les presta dinero, precisamente lo que ha venido haciendo. Iniciamos el año en 7.00%, el 26 de marzo la bajó a 6.75%, el 7 de mayo a 6.50%, bajas que han sido muy criticadas. ¿Por qué?

El Banco de México tiene una meta puntual de inflación del 3%, de la cual nos encontramos lejos: diciembre, 3.69%; enero, 3.79%; febrero, 4.02%; marzo, 4.59%; abril, 4.45%. La receta de política monetaria prescribe que, si la inflación se encuentra por arriba de la meta, la TII debe subir o, por lo menos, no bajar. Dado el comportamiento de la inflación en lo que va del año (todos los meses por arriba de la meta y tres con inflación cada vez mayor), la TII debería, en el peor de los casos, haberse mantenido sin cambios, y, en el mejor, haber subido. Por mayoría de tres a dos la Junta de Gobierno del Banco de México decidió bajarla, dando a entender que ya no tiene como objetivo lograr la inflación del 3%. ¿Cuál podría ser la nueva meta? Primera posibilidad, incentivar el crecimiento de la economía. Segunda, abaratar el pago de intereses de la deuda del gobierno. Tercera, la combinación de ambas, que no están reñidas.

Continuará.

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Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>

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