La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) busca, como todos los años, obtener cada vez más recursos y beneficios. Ahora, justo antes del Mundial de futbol 2026, ha encontrado la forma ideal para presionar al Gobierno federal, que en estos momentos no tiene la posibilidad financiera de otorgar los miles de millones de pesos que exige.
Las demandas de la CNTE incluyen la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la eliminación del sistema de pensiones basado en Afores, incrementos salariales de hasta 100 por ciento al sueldo base, mejores prestaciones laborales, más presupuesto para educación, salud y seguridad social, así como la cancelación de descuentos salariales a quienes participan en movilizaciones.
La realidad es que varias de estas exigencias tendrían un impacto multimillonario para las finanzas públicas y, de acuerdo con diversos especialistas, serían extremadamente difíciles de financiar en las condiciones económicas actuales.
DESQUICIAN A CAPITALINOS
Particularmente polémica es la exigencia de regresar al antiguo sistema de pensiones. Durante años, especialistas en finanzas públicas han advertido que volver a un esquema completamente subsidiado por el Estado implicaría una presión enorme sobre las finanzas gubernamentales. En otras palabras, la exigencia de la CNTE no sólo impactaría a los maestros, sino a todo el sistema de pensiones del país.
Es muy triste ver que en estas exigencias que han hecho a lo largo de los años y en las que han obtenido cifras millonarias de dinero, nunca exijan mejores condiciones para las escuelas o beneficios para los estudiantes.
Y más allá de la viabilidad de sus demandas, la estrategia de presión ha vuelto a generar un enorme costo para millones de mexicanos. Ayer, integrantes de la CNTE bloquearon Paseo de la Reforma, Eje Central, avenidas del Centro Histórico y diversos puntos estratégicos de la Ciudad de México.
Las afectaciones fueron enormes al transporte público, principalmente al Metrobús: provocaron largas filas para ingresar al Zócalo y complicaron la movilidad de miles de trabajadores y ciudadanos.
Incluso, actividades oficiales del Gobierno federal se vieron afectadas. La Presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que sostener de manera virtual una reunión con funcionarios españoles debido a que los bloqueos impidieron su traslado a Palacio Nacional.
Los manifestantes también se la pasaron vandalizando: sobre Paseo de la Reforma tiraron estatuas mundialistas, les quitaron la ropa y les prendieron fuego. Las imágenes dieron la vuelta al mundo justo cuando México se prepara para recibir uno de los eventos deportivos más importantes del planeta.
La CNTE ha advertido además que mantendrá e incluso, intensificará sus movilizaciones durante el Mundial si no obtiene respuestas favorables a sus demandas. Y para que el partido inaugural comience faltan tan sólo nueve días.
El derecho a la protesta es legítimo y forma parte de cualquier democracia. Pero la CNTE no se está simplemente manifestando; está vandalizando. Por ejemplo, en Guerrero, docentes de la CETEG irrumpieron en las instalaciones del Congreso estatal y causaron destrozos a vehículos e instalaciones. En Oaxaca también hicieron bloqueos, incendiaron automóviles y vandalizaron las calles.
Lo cierto es que muchos personajes que hoy están en Morena, mientras estuvieron en la oposición, fueron muy cercanos e incluso, alimentaron a estos personajes para que desestabilizaran a gobiernos anteriores.
La relación entre Morena y la CNTE ha sido, durante años, mucho más cercana de lo que hoy muchos quieren reconocer. Cuando el movimiento magisterial enfrentaba al gobierno de Enrique Peña Nieto por la reforma educativa, los principales dirigentes de Morena, entre ellos el propio Andrés Manuel López Obrador, respaldaron públicamente las protestas de la Coordinadora, defendieron muchas de sus demandas y convirtieron la oposición a la reforma educativa en una de las principales banderas de su movimiento.
Otros personajes como Martí Batres y más dirigentes de Morena siguen siendo cercanos.
Incluso, otros funcionarios que posteriormente ocuparían cargos relevantes en la administración federal mantuvieron vínculos políticos y de diálogo con el movimiento magisterial.
Hace unos días llamó la atención la presencia de Marx Arriaga en una de las movilizaciones de la CNTE. Sí, Arriaga, uno de los principales responsables de los desastrosos nuevos libros de texto gratuitos, impulsados durante el gobierno de López Obrador para adoctrinar estudiantes en vez de enseñarles matemáticas y español. Materiales cuyo contenido es ideológico, sin importar el aprendizaje de los estudiantes.
Tras su salida de la SEP reapareció ahora junto a la Coordinadora. Su presencia confirma que detrás de estas movilizaciones no hay
demandas legítimas.
Hoy la situación es muy distinta. Morena ya no es oposición, sino Gobierno. Y quienes antes respaldaban las movilizaciones ahora enfrentan las consecuencias de haber fortalecido políticamente a un movimiento que ha demostrado una enorme capacidad de presión.
Durante años, cuando alimentó a la CNTE, Morena pensó que la iba a poder controlar y que era parte de su base política; lo cierto es que no. La CNTE presiona al Gobierno en el poder y ésta no es la excepción.
Morena encontró en la CNTE un aliado estratégico para combatir a los gobiernos anteriores; hoy la Coordinadora utiliza exactamente los mismos métodos de presión contra un Gobierno que antes era su aliado.
En estos días endurecerán su postura, habrá más actos de vandalismo y más bloqueos. Saben que la peor imagen que puede dar una urbe como la Ciudad de México es tener estas manifestaciones; que bloquear los accesos a un partido inaugural del Mundial sería un caos, así que están presionando.
Es terrible que estos grupos puedan desequilibrar toda una ciudad y que la autoridad pareciera que no existe.
Por cierto, ayer, mientras en la CDMX había un caos vial causado por la CNTE, también en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se desprendió una parte de la techumbre inferior de un puente peatonal ubicado en la Terminal 1. La estructura cayó sobre la vialidad y provocó daños a un automóvil; una conductora resultó lesionada y fue atendida por los servicios médicos del aeropuerto.
Las autoridades dicen que ya se abrió una investigación para determinar las causas del desprendimiento y deslindar responsabilidades. Lo cierto es que son las propias autoridades las responsables de lo que está ocurriendo en una obra mal hecha en el aeropuerto capitalino.
Y así están las cosas a muy pocos días de que comience el Mundial 2026 y lleguen millones de visitantes a nuestro país.
