SPLIT FINANCIERO

México lanza estrategia para hacer el vino mexicano orgullo nacional

Julio Pilotzi. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Julio Pilotzi. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

México puso en marcha una de las estrategias más ambiciosas para fortalecer a la industria vitivinícola nacional con el lanzamiento de la campaña “Elige Vino Mexicano, nuestro sabor en cada copa”, una iniciativa de alcance nacional que busca incrementar el consumo de etiquetas nacionales, ampliar su presencia en restaurantes, hoteles, tiendas de autoservicio y centros de consumo y posicionar al vino como un producto emblemático de la identidad, la cultura y el desarrollo económico del país.

La iniciativa articula esfuerzos entre productores, organismos empresariales, cadenas comerciales, el sector turístico, la industria restaurantera, la academia y diversos actores de la cadena productiva para impulsar una mayor valoración de las etiquetas nacionales y fortalecer una actividad que se ha convertido en una fuente creciente de empleo, inversión y desarrollo regional. En el proyecto participan el Consejo Mexicano Vitivinícola, la ANTAD, Canirac, Concanaco Servytur, el CCE, el Consejo Nacional Empresarial Turístico y la Universidad Anáhuac, entre otros organismos.

La industria vitivinícola mexicana ha experimentado una importante evolución en los últimos años, consolidando regiones productoras que hoy forman parte de la oferta turística y gastronómica del país. Actualmente la actividad tiene presencia en 17 estados del país, donde miles de trabajadores del campo, agricultores, viticultores, enólogos, distribuidores, restauranteros, hoteleros y prestadores de servicios participan en una cadena de valor que genera empleo, inversión y desarrollo para numerosas comunidades. La estrategia busca modificar hábitos de consumo y generar una mayor identificación de los mexicanos con los vinos elaborados en territorio nacional, promoviendo que los consumidores los elijan con mayor frecuencia en reuniones familiares, celebraciones, eventos sociales, restaurantes y espacios de convivencia. También pretende que las etiquetas nacionales tengan una presencia más visible en puntos de venta y establecimientos gastronómicos, facilitando su reconocimiento entre el público y fortaleciendo su posición frente a los productos importados.

Uno de los principales objetivos consiste en incrementar la participación del vino mexicano dentro de la oferta disponible en restaurantes y hoteles, promoviendo espacios exclusivos para su exhibición y fortaleciendo su posicionamiento frente a las marcas extranjeras. La intención es que el consumidor encuentre con facilidad productos nacionales y que las etiquetas mexicanas ocupen un lugar cada vez más relevante dentro de las cartas de vino y los canales de comercialización. La campaña que abraza a los vinos mexicanos que han logrado reconocimiento internacional gracias a su calidad y a los premios obtenidos en certámenes especializados alrededor del mundo. Este avance ha permitido que la industria nacional compita en segmentos tradicionalmente dominados por países con una larga tradición vitivinícola, demostrando la capacidad productiva, técnica y comercial que México ha desarrollado en este sector y colocando a las bodegas nacionales entre las más reconocidas de América Latina.

Además del impacto económico, la iniciativa busca fortalecer el vínculo entre el vino mexicano y la identidad nacional, promoviendo su consumo como una forma de respaldar la producción local, impulsar el turismo enológico y contribuir al crecimiento de regiones que han encontrado en la vitivinicultura una importante fuente de desarrollo. La estrategia también pretende ampliar el conocimiento de los consumidores sobre la diversidad de etiquetas, variedades y zonas productoras existentes en el país, aprovechando además el impulso del movimiento Hecho en México para promover el consumo de productos nacionales.

No es la primera vez que se impulsa una estrategia de esta índole, pero sí la que de más alcance ambicioso se desea, pero además incluso con toda las adversidades que hoy tiene el vino mexicano, un personaje clave que ha tenido la inteligencia de mantener avante en este negocio a las empresas mexicanas es Hans Backhoff Guerrero (hijo del socio fundador, Hans Paul Backhoff Escudero de Monte Xanic), quien siendo presidente del Consejo Mexicano Vitivinícola fortaleció los pilares que hoy continúan en esta industria, y claro después llegó Salomón Abedrop López, quien estará hasta el 2027 frente a ese organismo quien en una misión retadora señaló que para 2030 buscan incrementar de 39 mil 965 a 54 mil hectáreas la producción de campo destinadas a la producción de uva en todas sus vocaciones, así como pasar de 38 a 52 millones de litros la producción de vino mexicano.

Por ello, el objetivo es que el vino mexicano deje de ser una alternativa de nicho y se consolide como una de las principales opciones de consumo dentro del mercado interno, respaldando a una industria que continúa expandiendo su capacidad productiva, elevando sus estándares de calidad y ganando presencia tanto en México como en los mercados internacionales. Y eso sí, a pesar de los problemas que tienen las empresas como Casa Madero con el tema del agua, la apuesta es clara: transformar al vino mexicano en un emblema de orgullo nacional, incrementar su consumo en el mercado interno, fortalecer a miles de productores y trabajadores vinculados al sector y consolidar una industria que hoy presume presencia en 17 entidades federativas, reconocimiento internacional, crecimiento turístico y una capacidad cada vez mayor para competir con las mejores etiquetas del mundo. Bajo esa visión, la consigna es contundente: que cada copa servida en México represente también una oportunidad para fortalecer el campo, la economía y la identidad productiva del país.

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