PESOS Y CONTRAPESOS

¿Benefactores?

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

En el anterior Pesos y Contrapesos, comentando la condición de billonario de Elon Musk, escribí: “Mucho puede decirse al respecto, desde elogios (¡solo un empresario excepcional es capaz de lograr algo así!), hasta críticas (¿cómo es posible que habiendo todavía tanta pobreza en el mundo alguien tenga un patrimonio billonario?). Yo me limito a esta pregunta: ¿cuánto bienestar, para los consumidores, ha generado Musk?, bienestar de los consumidores que es la contrapartida de la riqueza de los empresarios”.

Comparto la pregunta que hago a mis alumnos: “¿Qué me dirían si afirmo que el empresario es un benefactor de la humanidad? Sí, benefactor de la humanidad, alguien que le hace el bien a los demás” La mayoría, por lo general, no sabe qué responder. Entonces, para encontrar la respuesta, les propongo empezar desde abajo, por los zapatos que traemos puestos y que nos permiten ir por la vida calzados. ¿A quién se los debemos? A los empresarios que los producen y ofrecen. Luego les propongo terminar desde arriba, por los anteojos, desde el armazón hasta las micas debidamente graduadas, que nos permiten ir por la vida viendo mejor. ¿A quién se los debemos? A los empresarios que los producen y ofrecen.

Los empresarios producen bienes y servicios con los que satisfacemos nuestras necesidades. ¿Son nuestros benefactores? Alguien podrá decir que lo serían si nos regalaran desde los zapatos hasta los anteojos, pero nos cobran todo, desde los anteojos hasta los zapatos, y el enorme etcétera de bienes y servicios que nos ofrecen. A mí me queda claro que, si quiero seguir consumiendo, desde zapatos hasta anteojos, y el considerable etcétera entre los unos y los otros, debo estar dispuesto a pagar un precio que, por lo menos, les permita a los empresarios recuperar sus costos de producción. Primera lección de economía: vivir cuesta, porque producir bienes y servicios cuesta. Los precios son consecuencia de los costos de producción (y de la necesidad que tienen los empresarios, como cualquier otra persona, desde el trabajador asalariado hasta el comisionista, de generar ingresos para poder comprar los satisfactores que necesitan, valga la redundancia, para satisfacer sus necesidades).

¿Cuál es la muestra más clara de que, lo que los empresarios hacen (producir y ofrecer bienes y servicios), nos beneficia? El que estamos dispuestos a pagar un precio por esos satisfactores. ¿Alguien pagaría por algo que no necesita? Si no lo necesita, tal vez no lo aceptaría ni regalado.

El empresario, que produce y ofrece bienes y servicios para la satisfacción de necesidades, sí es un benefactor de la humanidad, alguien que le hace el bien a los demás. Si todavía lo dudan, háganse esta pregunta: ¿qué pasaría si mañana amaneciéramos sin los empresarios, sin los dueños de todos los negocios que producen y ofrecen bienes y servicios, y por lo tanto con todos esos negocios cerrados? En primer lugar, todos los empleados de esos negocios perderían su trabajo. En segundo lugar, todos los consumidores de esos bienes y servicios perderían su fuente de abastecimiento. En general, un considerable aumento de la escasez y una considerable reducción del bienestar.

La contrapartida de las ganancias de los empresarios es el bienestar de los consumidores.

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