Podría tomarse como un acuse de recibo respecto del rudo discurso de la Presidenta en el Monumento a la Revolución la declaración de Donald Trump de ayer, en que aseguró de nuevo que México es gobernado por el narco, a lo que añadió “qué triste”.
Podría tener también que ver con la contradictoria y confusa carta que envió López Obrador al presidente estadounidense. Han pasado muchas cosas en la Unión Americana como para cambiar el rumbo temático, sobre todo, porque la guerra contra Irán se mueve en los terrenos de una montaña rusa.
Veremos en los próximos días si el multicitado “Memorando de Entendimiento” permite crear condiciones efectivas para la paz entre EU e Irán. Pudiera ser que por fin se estén creando condiciones para el fin del conflicto. Ante esto, Trump podría pasar de una agenda monotemática a una diversa en donde por lo que se va perfilando aparecerían de manera clara sus viejas obsesiones: Cuba y México.

• Escándalo incómodo en Morena
En el caso de la isla se han venido creando condiciones para que EU intente cambiar el régimen cubano. A pesar de todo lo que se dice, no es una empresa nada sencilla porque, como lo hemos mencionado en otras ocasiones, en el país caribeño su población se mueve bajo otros parámetros. Son décadas de una mirada ideológica marcada por un incesante bombardeo informativo y formativo respecto a las bondades del régimen.
Lo que es definitivo es que todas las amenazas de Trump contra México tarde que temprano podrían cumplirse. Por más que la Presidenta insista en que necesita pruebas y que no va a extraditar a nadie si no hay elementos para ello, bajo la mirada del presidente estadounidense y la justicia de su país las cosas se mueven bajo otras condiciones y disposiciones legales.
Esto no quiere decir que se tengan que acatar en automático las exigencias legales del Departamento de Justicia. Lo que quiere decir es que acorde a estos procesos se han encontrado elementos para pedir la detención con fines de extradición de los ocho personajes señalados en Sinaloa, recordemos que eran 10, dos de ellos se entregaron a la justicia de nuestros vecinos.
No se ve que el Gobierno mexicano esté investigando a todos y todas a quienes se les han revocado las visas, pero en particular sobre quienes penden acusaciones directas.
Es cierto que tienen que llegar más pruebas próximamente. Debido a que no hay un juicio de por medio, podrían ser enviadas más allá de los 60 días, pero suponemos que si EU tiene el arsenal que dice tener, no tiene sentido que deje pasar el tiempo, sobre todo porque Trump ya está con la mirada directa respecto a lo que pasa en México.
El futuro sigue siendo definitivamente incierto en éstos y otros asuntos. Si nos atenemos a lo que Trump ha venido diciendo, y en algún sentido como ha venido actuando, no sería extraño que en cualquier momento se diera a conocer otra lista de personajes del gobierno y de Morena, sin pasar por alto que también pueden estar por ahí empresarios e integrantes de partidos de oposición, que estuvieran presumiblemente ligados al narcotráfico.
Que no pase nada espectacular no quiere decir que no vaya a pasar nada. Trump busca presionar, intimidar y encontrar la manera de satisfacer a su electorado, el cual se le ha alejado.
La mejor prueba de ello son sus bajos niveles de popularidad y su notoria imperiosa necesidad que se le ve de no dejar de ocupar todos los espacios y de presumir lo que prometió que iba a hacer, aunque en el terreno de los hechos no esté cumpliendo.
No perdamos de vista que estamos en medio de escenarios producto de problemas internos y por presión de Trump, los cuales son profundamente delicados. No nos hagamos, de que algo va a pasar, va a pasar, y será tarde que temprano.
RESQUICIOS.
A la CNTE se le está acabando la capacidad de maniobra. Va a importar poco que tengan la razón o no en su demanda. Se ve el fin de las movilizaciones que no el fin del conflicto; en poco tiempo estarán de vuelta.

¿Se atreverán?

