BRÚJULA ECONÓMICA

Se acelera la economía en el 2T

Arturo Vieyra<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>&nbsp;<br>
Arturo Vieyra*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.  Foto: larazondemexico

La publicación de las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) correspondientes al primer trimestre del año generó una marcada preocupación entre analistas y agentes económicos. La contracción respecto al trimestre previo y el modesto crecimiento anual de apenas 0.6% propiciaron una revisión a la baja de las expectativas de crecimiento para 2026. En algunos casos, incluso comenzó a plantearse la posibilidad de una recesión. Sin embargo, pese a la debilidad del dato, la mayoría de los especialistas mantuvo la expectativa de que la economía registraría una recuperación gradual durante el resto del año, escenario que comienza a encontrar respaldo en la información disponible para el segundo trimestre.

De hecho, tras conocerse el resultado del primer trimestre, el ajuste promedio en los pronósticos de crecimiento fue relativamente moderado, de apenas una décima de punto porcentual, situando la expectativa de expansión del PIB en torno a 1.1% para el conjunto del año. Alcanzar dicha tasa implica necesariamente una aceleración de la actividad económica respecto al desempeño observado entre enero y marzo. Afortunadamente, diversos indicadores adelantados y coyunturales apuntan en esa dirección.

Por el lado de la demanda agregada destacan dos señales particularmente favorables. La primera es el sólido desempeño del sector externo. En abril, las exportaciones totales registraron un crecimiento anual de 32.6%, impulsadas por un avance de 34.0% en las exportaciones manufactureras. De manera complementaria, las importaciones muestran una expansión sostenida de los bienes de consumo y, más recientemente, señales de recuperación en las compras de bienes de capital, un componente clave para fortalecer la capacidad productiva de la economía.

La segunda señal proviene del consumo privado. De acuerdo con estimaciones oportunas, este componente habría mantenido un crecimiento cercano a 2.4% anual durante el bimestre abril-mayo, reflejando resiliencia y manteniendo el ritmo de crecimiento.

La mejora en los indicadores de demanda tuvo un reflejo directo en la actividad productiva. En abril, la producción industrial registró un crecimiento mensual de 2.1% con cifras desestacionalizadas y un avance anual de 1.8%. El principal impulso provino de la construcción, particularmente del segmento de edificación, que avanzó 9.2% mensual, favorecido por una combinación de mayor gasto público en vivienda y la reactivación de proyectos privados. Por su parte, la manufactura también mostró una evolución favorable, con un incremento mensual de 1.2%, apoyado por el dinamismo de las ramas vinculadas a las exportaciones, especialmente las relacionadas con equipo de transporte, productos eléctricos y electrónicos.

En conjunto, este grupo de indicadores fortalece la expectativa de una aceleración moderada de la actividad económica durante el segundo trimestre. Esta lectura coincide con las estimaciones del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), que anticipan un crecimiento anual de 1.4% para abril y de 1.1% para mayo, tasas superiores a las observadas durante el primer trimestre.

No obstante, conviene mantener una visión prudente. Si bien los datos recientes sugieren una mejora en el margen, la economía continúa enfrentando importantes desafíos. La recuperación industrial sigue siendo parcial y heterogénea, mientras que la inversión, uno de los componentes más relevantes para sostener un crecimiento de largo plazo, aún no muestra señales contundentes de aceleración. Asimismo, aunque la inflación permanece relativamente contenida y se prevé que cierre el año cerca de 4.0%, persisten riesgos asociados al entorno externo que podrían dificultar ese pronóstico.

En suma, la evidencia disponible indica que la economía mexicana comienza a mostrar una recuperación moderada durante el segundo trimestre del año. Sin embargo, este repunte aún parece insuficiente para modificar de manera significativa la expectativa de crecimiento del consenso cercana a 1.1% para 2026. La buena noticia es que los datos más recientes contribuyen a descartar, al menos por ahora, los escenarios más pesimistas que anticipaban una entrada inminente en recesión.

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