El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció que Washington va a realizar una revisión exhaustiva de su despliegue militar en Europa como medida para presionar a los miembros de la OTAN para que asuman su propia defensa.
Durante seis meses, el país norteamericano va a evaluar si los aliados de ese lado del Atlántico están asumiendo una parte suficiente de la carga de su propia defensa y si siguen siendo socios confiables para los Estados Unidos. Una cuestión que el propio presidente Donald Trump ha puesto en duda en varias entrevistas.
Desde que llegó el magnate republicano a la Casa Blanca ha insistido en que Europa debe hacerse cargo de su propia defensa y que dependa menos del poderío militar estadounidense.

• El daño está hecho
Trump toma esta decisión tras argumentar que varios de los países miembros de la alianza militar se benefician de la protección estadounidense sin invertir lo suficiente en defensa.
Es por ello que Pete Hegseth sentenció que los países europeos deben cumplir si o si con el compromiso de elevar su gasto militar hasta el 5 por ciento del PIB. Petición a la que ya se han negado naciones como España, que insiste en que solo necesitan una inversión del 2 por ciento para cubrir la demanda estadounidense.
Ante este panorama, el secretario de Guerra advirtió que si los países europeos no llegan a las cifras mencionadas, la contribución de Estados Unidos a la Organización del Tratado del Atlántico Norte se vería reducida.
El gobierno estadounidense sigue molesto porque países como España, Reino Unido, Francia e Italia habrían limitado o negado el uso de bases militares y espacio aéreo para operaciones estadounidenses relacionadas con la guerra contra Irán.
El presidente norteamericano quiere cobrarse la falta de apoyo en Europa de su guerra contra Irán, a pesar de estar enfrascado en un conflicto que nunca debido darse.
Pete Hegseth criticó fuertemente la actitud de los países miembros de la OTAN que no permitieron el uso de bases militares y el espacio aéreo, y por eso la revisión también va a evaluar que naciones garantizan acceso militar fiable a las fuerzas estadounidenses.
Como parte de esta sentencia a la presencia militar en Europa se podrían reducir los efectivos norteamericanos desplegados en el continente. También se podría ver afectada la disponibilidad de aviones, drones, buques y otros recursos para operaciones de prueba de la OTAN y la reasignación de fuerzas hacia otras regiones estratégicas.
La idea central del proyecto de revisión es que se puedan condicionar las futuras contribuciones estadounidenses según el comportamiento y el gasto destinado a la defensa de sus aliados europeos.
Esta decisión ha generado preocupación entre gobiernos europeos porque Estados Unidos mantiene su posición como el principal proveedor de capacidades militares avanzadas dentro de la OTAN, una alianza que está perdiendo credibilidad y que está en el ojo de mira de la administración de Donald Trump.

Al rato regresan

