Las elecciones presidenciales en Colombia ya son parte de la historia. Según el preconteo se ha verificado nuevamente el péndulo colombiano y el país le ha dado la espalda a la izquierda para regresar a la derecha. La novedad está en que la izquierda presentó un frente unido y que la derecha, si bien al final logró el apoyo de los partidos moderados, se corrió al extremo y ganó con un discurso mucho más radical del acostumbrado.
Espriella ganó 49.6 por ciento de la votación, mientras que Cepeda se quedó con el 48.7 por ciento. Una contienda cerrada que muestra la radiografía de los conflictos por venir.
Colombia está partida por la mitad y el próximo gobierno tendrá que darse cuenta a tiempo de esta complejidad y ajustar el rumbo antes de colisionar y provocar una constante confrontación social.

• Acuerdo Pemex-Petrobras
Espriella haría bien en analizar la composición del voto que le ha dado la presidencia. Si bien no los ha reconocido plenamente en sus discursos, una amplia gama de perfiles compone los votos que le han otorgado su confianza. Además, prácticamente 50 por ciento de los votantes se agruparon con la izquierda para presentar oposición a su gobierno. Haría mal ignorar este hecho y gobernar para una pequeña fracción de simpatizantes que concuerdan plenamente con su plataforma política original.
Espriella enfrenta ahora la transición más importante posterior a una elección: la metamorfosis propia de quien deja atrás al candidato y hace nacer a un gobernante. Se necesita mucha altura para abrazar este cambio y, sin perder la identidad que te llevó al poder, saber integrar a la oposición y gobernar para todos por igual. Espriella el candidato no nos ha dado muchas esperanzas para esta esperanza. Su discurso tendió más a la radicalización propia de nuestros tiempos y muchas de sus promesas son tan extremas que requerirían cambios constitucionales que no sólo llevarían tiempo, sino que seguramente provocarán conflictos con una oposición fuerte y unida que representa a la mitad de la población.
Con este resultado, América del sur acentúa su división política. En el este, liderados por Brasil, se nota una clara tendencia a la izquierda mientras que en el oeste podemos encontrar un bloque que sigue tendiendo a posturas cada vez más extremas de derecha. Nuestro continente no es ajeno a estos contrastes regionales, esperemos que encontremos la forma de que prevalezca el diálogo y los frentes comunes internacionales ahora que es tan necesario mantener claras y firmes las alianzas comerciales y políticas.
Espriella tiene una cita con la historia. Es hora de dejar atrás el personaje mercadológico y convertirse en un estadista. Por el bien de Colombia y por la fuerza de la región, esperemos que encuentre el camino para la paz, la concordia y el común.

Al se hace a la “derecha”

