VIÑETAS LATINOAMERICANAS

Otro tanto para el Escudo de las Américas

Rafael Rojas. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Rafael Rojas. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Con los triunfos de Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia, por ajustados que sean, la Doctrina Donroe entra en una fase acelerada de aplicación en América Latina y el Caribe. Dentro de esa doctrina, ocupa un lugar central la alianza defensiva llamada Escudo de las Américas, que se lanzó en Miami en marzo de 2026, y que ha sido retomada en la reciente reunión de la OEA en Panamá.

El meollo de ambas cosas, la doctrina y el escudo, es lo que desde Washington se entiende hoy por “seguridad hemisférica”. Dos de los blancos de esa nueva estrategia son los cárteles de la droga y el lavado de dinero, cuyo combate Estados Unidos privilegia en sus relaciones bilaterales o regionales con casi todos y cada uno de los gobiernos latinoamericanos, incluyendo aquéllos que todavía se le resisten mínimamente como los de Cuba y Nicaragua.

Como hemos mencionado en esta columna, el apoyo de Donald Trump a la candidatura de Keiko Fujimori no fue tan explícito como a otros líderes de las nuevas derechas, como Nasry Asfura en Honduras o Abelardo de la Espriella en Colombia. Sin embargo, antes de la reunión del Escudo de las Américas en marzo, en Miami, Estados Unidos reforzó sus vínculos defensivos con Perú a través de la OTAN.

Trump invitó a De la Espriella a ingresar en la alianza defensiva y el candidato de la derecha extrema en Colombia accedió. En cuanto comience a proyectarse, sobre la región andina, la cercanía entre De la Espriella y el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, muy probablemente crezcan las presiones sobre el gobierno de Fujimori para que también se sume al nuevo bloque.

Con Colombia, Ecuador y Chile dentro de ese esquema defensivo en el Pacífico sería muy difícil que Perú no acabe incorporándose. Para Fujimori, el gran desafío sería evitar que su alineamiento con Trump en materia de seguridad hemisférica afecte su prioritaria relación comercial con China. En la recta final de la campaña presidencial, Fujimori sostuvo que para Perú era fundamental preservar a China como principal inversionista y que la pertenencia de ambos países a la APEC facilitaba esa continuidad.

México y Brasil serían dos de los pocos gobiernos que no fueron invitados a la reunión fundacional del Escudo de las Américas y que podrían interponer algún obstáculo al avance de ese proyecto. Pero cada uno, además de sostener políticas exteriores inscritas en el marco interamericano y buenas relaciones diplomáticas con Trump, posee diversos énfasis en materia de seguridad regional.

Ni Brasil ni México, como se vio entre fines de 2025 y principios de 2026, se opusieron con demasiada firmeza a las operaciones navales de Estados Unidos en el Pacífico y el Caribe. Para México, además, la colaboración bilateral en materia de seguridad con Estados Unidos es una condición de su mayor prioridad en política exterior, que es la integración a América del Norte, como se lee en el Plan México y otros documentos oficiales.

Temas:

Google Reviews