POST “ELECTORAL”

¿Nuevas opciones?

Patricio Ballados. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Patricio Ballados. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

El problema de México no es sólo cuántos partidos compiten, sino qué tan capaces son de representar a una ciudadanía cada vez más distante de la política. Desde ayer, Partido PAZ y Somos México iniciaron formalmente actividades como entes políticos nacionales, después de obtener el registro del INE. Con ello se amplía la oferta electoral rumbo a 2027, aunque ambos llegan a la boleta con historias, identidades y desafíos muy distintos.

PAZ representa, en buena medida, la segunda versión de un proyecto que ya perdió el registro bajo las siglas de Encuentro Social. Su base política se ha asociado con grupos evangélicos, agendas conservadoras y una relación de cercanía o entendimiento con el bloque gobernante. Somos México, en cambio, surge de una apuesta ciudadana y opositora vinculada a sectores que participaron en la llamada “marea rosa”, movilizada en defensa de la autonomía electoral y de los contrapesos democráticos frente al gobierno de López Obrador.

La diferencia entre ambos no es menor. PAZ parece ubicarse en una derecha conservadora, con énfasis en valores tradicionales, familia y seguridad. Somos México busca presentarse como una opción socialdemócrata, con una narrativa centrada en la defensa institucional, los derechos y el federalismo. En ambos casos, sin embargo, el reto será demostrar que no son sólo una nueva envoltura para viejas estructuras, liderazgos o causas coyunturales.

La legislación les impone una primera prueba particularmente dura. En su primera elección federal deberán competir solos, sin coaliciones, y alcanzar, al menos, tres por ciento de la votación válida para conservar el registro. No es una barrera menor. La historia reciente muestra que la gran mayoría de partidos de nuevo registro han desaparecido después de su primera participación electoral. Obtener el registro es difícil; sobrevivir en las urnas suele serlo todavía más. Las inequidades en financiamiento, acceso a los medios y conocimiento son abrumadoras. A eso hay que sumar la decisión del INE de ordenar a Somos MX que modifique su nombre y su color de identidad lo que, de no ser corregido por el Tribunal Electoral, incrementará la desigualdad.

Como lo ha señalado la dirigencia de Somos, el mayor desafío, quizá, no será arrebatar militantes o votantes a otros partidos, sino convocar a quienes hoy no se sienten representados por ninguno. Ahí están los jóvenes, los ciudadanos desencantados, los abstencionistas y quienes ven la política como una disputa cerrada entre élites. Si logran construir comunidades políticas reales, podrían aportar algo más que nuevos logos a la boleta. La prueba de fuego no será el registro, sino construir una oferta político-ideológica capaz de hablarle a los millones de ciudadanos que se sienten poco representados por los partidos actuales.

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