Es increíble creer que la prodigiosa mancuerna del actor Paul Giama-tti y del director Alexander Payne sólo ha dado fruto a dos colaboraciones. Claro, ambas son fabulosas. Primero, en 2004 con la deliciosa comedia negra, Entre copas y la segunda con Los que se quedan (2023). La sensibilidad e inmensurable talento de ambos nos han dado la oportunidad de disfrutar dos de las mejores películas de los últimos veinte años.
Paul Giamatti es la antítesis de la estrella de cine, como su contemporáneo, el legendario Philip Seymour Hoffman, Giamatti no tiene ni el rostro ni el cuerpo de una típica celebridad. Su enorme don para interpretar a aquella enorme gama de personajes recae por completo en su oficio y en su técnica. Es un actor auténtico, hecho y derecho, o como actualmente se les denomina, “actor de carácter”. De su trabajo no se pierdan Esplendor americano (2003), El luchador (2005) y La versión de Barney (2011), entre otras.
Alexander Payne es uno de los grandes cronistas de la arquetípica vida estadounidense. Se podría decir que ha retratado a aquella “América profunda” donde la gente prácticamente trabaja, compra, consume y duerme, sólo para repetir la rutina una y otra vez. Cintas como La trampa (1999), Las confesiones del Sr. Schmidt (2002) y Nebraska (2013) nos dibujan un paisaje de Estados Unidos que parece impecable en la superficie, pero que por dentro está saciado de colisiones humanas. Todas, por cierto, situadas en el estado de Nebraska, donde nació el director de los filmes.

• Autogol de la Femexfut
Los que se quedan tiene lugar en el gélido estado de Nueva Inglaterra, durante el invierno de 1970-1971. En la academia de Barton da clases de historia, Paul Hunham (Giamatti), uno de los profesores más repudiados de la escuela. Su desdén y antipatía por sus alumnos, a los cuales considera buenos para nada, es muy evidente. Para empeorar su existencia todavía más, en las vacaciones de invierno siempre hay un pequeño grupo de alumnos que no tiene a dónde ir y se ve obligado a quedarse en la escuela. El responsable de cuidarlo en esta ocasión es él.
Es en este tiempo en el que Hunham se queda en compañía de la cocinera Mary Lamb (Da’Vine Joy Randolph, en una actuación conmovedora) y de uno de los rebeldes de la academia, el joven Angus (Dominic Sessa). Lo que promete ser una debacle absoluta —no restan los momentos en los que Hunham y Angus compiten por quién se someterá antes a la voluntad del otro— se convierte en una experiencia inolvidable entre los tres. Se miran, se escuchan y se descubren. Reconocen los pesares que cada uno carga por dentro y también sus mejores virtudes.
Es un filme muy entretenido, gracioso y enternecedor; nos da la oportunidad de pasar dos horas con tres personajes que nos iluminan el espíritu y el corazón, y quienes, a pesar de todas sus imperfecciones, nos acaban por conquistar.
La dupla Payne/ Giamatti es una vez más un regalo para la posteridad.
La película está disponible en Netflix.

Así andamos y andaremos

