En noviembre de 2019, AMLO impuso a Rosario Piedra Ibarra al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Lo hizo volviendo, como en los tiempos del PRI, a simular una separación y autonomía entre los Poderes de la nación: operó, ordenó, obligó a que el Senado la designara.
En aquel entonces cuestionamos sus merecimientos, la increíble aptitud que a ojos de AMLO Piedra Ibarra tenía por ser hermana de Jesús, estudiante de medicina en la UNAM desaparecido a manos del Estado en 1974.
Hija de doña Rosario Ibarra, viuda de Piedra, activista inédita, fundadora del Comité Eureka, ícono de la resistencia civil ante la violencia de Estado. Primera mujer candidata a la Presidencia de México en 1982 y también en 1988, el año de la caída del sistema.

• El que no se puede ir
La actual titular de la CNDH ha destacado por sombras, no por luces. En 2024 de nuevo fue impuesta por Morena para permanecer, “aunque les duela”, hasta 2029 al frente de la Comisión.
Su más reciente recomendación, la 208VG/2026, que versa “sobre el caso de violaciones graves a los derechos humanos en contra de 92 estudiantes de la Escuela Normal Rural ‘Raúl Isidro Burgos’ de Ayotzinapa, Gro., con motivo de los hechos ocurridos el 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero”, es el último clavo en el féretro de una defensoría del pueblo inepta, ideologizada y traicionada en su razón de ser.
La recomendación 208VG/2026 concluye que, en sentido contrario a las emitidas por la propia CNDH en 2019 y 2022, y desmontando la narrativa de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (CoVAJ) que encabezó Alejandro Encinas, además de echar por el caño las conclusiones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y revictimizar a las familias, bajo su nueva mística soberanista no hay pruebas de participación institucional del Ejército Mexicano en la desaparición de los 43 normalistas.
Abundan registros del progreso en las investigaciones desde 2014 a la fecha. Cómo avanzó la anhelada justicia para los 43 y más, frente a encubrimientos oficiosos. Se documentó la presencia de efectivos militares, además de la cooptación de policías locales; padres y madres protestaron hasta la violencia frente al cuartel de la zona. Hubo resistencias del mayor grado, pero se avanzó.
Ahora, con un posteo en redes sociales, la impresentable ombudsperson nacional cambia de frente y defiende al Ejército por razones de soberanía. Lo que faltaba. ¿Avisó a las familias de Ayotzinapa de su nueva conclusión? No. Sensible como no es, la comisionada Piedra Ibarra logró invalidar la institución que le regalaron.
En la Comisión de Derechos Humanos del Senado, que preside la morenista Reyna Celeste Ascencio Ortega, nada dicen. Anda en pos de la coordinación para la defensa de la 4T en su natal Michoacán. Alejandro Encinas se indigna. La CNDH se funde hasta la ignominia.

La oportunidad

