Que haya deflación quiere decir que, con la misma cantidad de dinero, al paso del tiempo, se compra una mayor cantidad de los mismos bienes y servicios. Hay que distinguir la mala de la buena.
La mala deflación, ocasionada por la disminución de la demanda agregada, que puede ser la consecuencia de la política monetaria contraccionista del banco central, va acompañada de la recesión: menos producción, empleo e ingreso. Una cosa buena: el aumento en el poder adquisitivo del dinero. Tres cosas malas: menos producción y oferta, menos empleos y menos ingresos. Hay que evitarla.
La buena deflación, ocasionada por el aumento de la oferta agregada, que puede ser el resultado de más inversiones directas, va acompañada de la expansión: más producción, empleo e ingreso. Cuatro cosas buenas: aumento en el poder adquisitivo del dinero, más producción y oferta, más empleos, más ingresos. Hay que permitirla.

• “Ella no se marea”
Hay cuatro combinaciones posibles, dependiendo de los movimientos en la oferta y la demanda agregadas. Ceteris paribus, aumento en la demanda agregada: inflación (malo) y más producción, empleos e ingresos (bueno). Ceteris paribus, disminución en la demanda agregada: deflación (bueno), y menos producción, empleos e ingresos (malo). Ceteris paribus, aumento en la oferta agregada: deflación (bueno), y más producción, empleos e ingresos (bueno). Ceteris paribus, disminución en la oferta agregada: inflación (malo) y menos producción, empleos e ingresos (malo).
Considerando que el problema económico de fondo es la escasez, el hecho de que no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quisiera, y mucho menos gratis, ¿cuál de las cuatro opciones es la que más ayuda a minimizar la escasez y maximizar el bienestar, las dos caras de la misma moneda?
En la primera y la cuarta hay inflación, que no ayuda. En la segunda y la cuarta hay menos producción, menos empleos y menos ingresos, que tampoco ayuda. La primera, la segunda y la cuarta tienen algún inconveniente. ¿Cuál es la única que no los tiene? La tercera, que combina deflación, aumento en el poder adquisitivo del dinero, con más producción, más empleo y más ingreso. La tercera, que corresponde a la buena deflación, la que debería de permitirse. ¿Qué la impide? El que el Banco de México tenga una meta de inflación del 3%, lo cual quiere decir que tiene que hacer, lo que tenga que hacer, para lograr la inflación del 3% y mantenerla en el 3%. ¿Por qué? Por considerar que la deflación es peor que la inflación, lo cual es cierto tratándose de la mala deflación, pero no si se trata de la buena, distinción que los bancos centrales con metas de inflación no llevan a cabo, considerando que cualquier deflación es mala. ¿Cómo evitarla? Permtiendo o provocando un poco de inflación, 3% en el caso del Banco de México.
Dada la opción ideal de deflación con más producción, empleos e ingresos, no hay, como sí la hay con la deflación, una inflación buena y una mala. La opción menos mala (la keynesiana): inflación, pérdida en el poder adquisitivo del dinero, con más producción, pero ofrecida cada vez a mayores precios, más empleos y más ingresos. La más mala: inflación, pérdida en el poder adquisitivo del dinero, con menos producción, y ofrecida cada vez a mayores precios, con menos empleo y menos ingreso.
Continuará.

Los cómplices

