PESOS Y CONTRAPESOS

El otro PIB

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

El PIB es el Producto Interno Bruto, que es la producción de bienes y servicios para el consumo final, con los que satisfacemos nuestras necesidades, producción con la que se mide el crecimiento de la economía, relacionado con la creación de empleos, ya que para producir alguien debe trabajar, y también con la generación de ingresos, ya que a quien trabaja se le paga por hacerlo, empleos e ingresos que son condiciones para el bienestar, que es el fin de la economía: que vivamos bien, que vivamos mejor.

Ya vimos, en el anterior Pesos y Contrapesos, que, durante el segundo trimestre del año, en términos trimestrales (comparando con el trimestre anterior), el PIB y la economía crecieron 1.5% (decrecieron 0.6% el trimestre anterior y crecieron 0.3% el mismo trimestre del año anterior), y que, en términos anuales (comparando con el mismo trimestre del año anterior), crecieron 2.1% (crecieron 0.4% el trimestre anterior y 1.0% el mismo trimestre del año anterior). Buenos resultados.

El PIB mide, en términos dinerarios, tres cosas: (i) el monto total de la producción de bienes y servicios para el consumo final (enfoque de la producción); (ii) el monto total del ingreso generado, por los agentes económicos, en la producción de esos bienes y servicios (enfoque del ingreso); (iii) el monto del gasto total en la compra de esos bienes y servicios (enfoque del gasto).

Que, en términos anuales, durante el segundo trimestre, el PIB haya crecido 2.1% quiere decir, medido en pesos, (i) que el monto total de la producción de satisfactores creció 2.1%; (ii) que el ingreso generado en la producción de esos bienes y servicios creció 2.1%; (iii) que el gasto total en la compra de esos satisfactores creció 2.1%. A todo esto, se refiere el PIB, poniéndose más atención a lo primero, al monto total de la producción, que al ingreso y al gasto. Hoy centro la atención en el ingreso y en el PIB per cápita.

¿Qué es el PIB per cápita? Es el resultado de una operación aritmética: la división del ingreso generado en la producción de bienes y servicios entre el número de habitantes que hay en el país. Nos dice cuánto nos hubiera tocado, a cada uno, si el ingreso se hubiera redistribuido (no distribuido, no confundamos), igualitariamente (no justamente, no confundamos), entre todos los habitantes del país (nacionales y extranjeros).

En 2018, antes de la llegada de la 4T, éramos (según datos del CONAPO), 124 millones 737 mil 789 de habitantes en México. Ese año el PIB, a precios de 2018, (según datos del Inegi), fue de $24,605,265,700,000. PIB per cápita: $197,255.91.

En 2020, el año de la pandemia, éramos (según datos del CONAPO), 126 millones 014 mil 024 de habitantes. Ese año el PIB, a precios de 2018, (según datos del Inegi), fue $23,504,796,500,000. PIB per cápita: $186,525.24.

Al primer semestre de 2026 fuimos (según la estimación del CONAPO), 134 millones 407 mil 258 de habitantes en México, y (calculado a partir de los datos del Inegi), el PIB, a precios de 2018, fue de $26,527,679,370,500. PIB per cápita: $197,367.91.

Fue, después de la pandemia, hasta el primer semestre de 2026 ($197,367.91), cuando logramos un PIB per cápita ligeramente mayor, $112, el 0.06%, al que ya habíamos logrado en 2018 ($197,255.91).

Con estos resultados del PIB per cápita, ¿podemos decir que, en materia de economía, vamos bien? No veo cómo.

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