Desde enero de 2003 el Banco de México tiene una meta de inflación del 3%, más menos un punto porcentual de margen de error. La menor inflación aceptable es 2%. La mayor 4%. Entre enero de 2003 y julio de 2026 la inflación promedio anual fue 4.20%, 1.20 puntos porcentuales mayor que la inflación puntual (3%), el 40%. La menor inflación se alcanzó en diciembre de 2015, 2.13%. La mayor en agosto y septiembre de 2022, 8.70%.
De esos 283 meses, en 165, el 58.30%, la inflación se ubicó por arriba del 4% (máxima aceptable). En 97, el 34.28%, entre 3% y 4% (el intervalo superior de la meta). En 21, el 7.42%, entre 2% y 3% (el intervalo inferior). En ninguno por debajo del 2% (mínima aceptable).
¿Cuántas veces la inflación se ubicó por arriba de la máxima aceptable? El 58.3% ¿Cuántas por debajo de la mínima? El 0.0%. Desde el punto de vista del bienestar de los consumidores, ¿Qué hubiera sido menos malo: la inflación por arriba del 4% o por debajo del 2%? Por debajo del 2%.

• “¡Yo no soy Noroña, ¿eh?!”
¿Cuántas veces la inflación se ubicó en el intervalo superior de la meta, entre el 3% y el 4%? El 34.28%. ¿Cuántas en el inferior, entre el 2% y el 3%? El 7.42%. Nuevamente, desde el punto de vista del bienestar de los consumidores, ¿Qué hubiera sido menos malo: la inflación fluctuando en el intervalo inferior (en 2.5%, sacando el promedio), o en el superior (en 3.5%, promediando)? La inflación del 3.5% es un punto porcentual mayor que la del 2.5%, el 40%.¡De tal tamaño es la diferencia!
De las dos maneras de incumplir la meta de inflación, porque sobra (más del 4%), o porque falta (menos del 2%), ¿Cuál es, cara al bienestar de los consumidores, la menos mala? La segunda ¿Cuál hemos tenido? La primera.
De las dos maneras de cumplir la meta de inflación, en el intervalo inferior, entre 2% y 3%, o en el superior, entre el 3% y el 4%, ¿Cuál es, cara al bienestar de los consumidores, la menos mala? La primera ¿Cuál hemos tenido más? La segunda.
En cada uno de los casos me he referido a lo menos malo ¿Por qué? Porque se trata de la inflación, de la pérdida en el poder adquisitivo de nuestro dinero y, por lo tanto, de nuestro trabajo, pérdida que es éticamente injusta y económicamente ineficaz. Éticamente injusta porque la inflación viola el derecho de propiedad privada al poder adquisitivo íntegro de nuestro trabajo. Económicamente ineficaz porque, ceteris paribus, la inflación reduce nuestro bienestar, bienestar que es el fin de la economía.
Dado que la inflación es éticamente injusta y económicamente ineficaz, ¡Y es económicamente ineficaz porque es éticamente injusta! (no hay manera de darle la vuelta a la dimensión ética, por más que la mayoría de los economistas la ignoren), debería de prohibirse. Pero el caso es que, no solamente no se prohíbe, sino que muchos bancos centrales, más o menos el 40%, tienen metas de inflación, entre el 2% y el 8%.
En México debemos discutir seriamente si es correcto que un banco central tenga metas de inflación. Los economistas de inspiración keynesiana, que no son pocos, ni poco influyentes (comenzando por los integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México), dicen que sí. Hay otros que dicen que no. Habemos otros que, dando un paso más allá, estamos a favor de la deflación.
Tres posturas: a favor de la inflación; contra la inflación y la deflación; a favor de la deflación. ¿Quién le entra a la discusión?

El factor narco

