Estados Unidos suspendió temporalmente las inspecciones necesarias para la exportación de aguacate de Michoacán, debido a las condiciones de inseguridad y las amenazas contra su personal, encargado de supervisar el proceso.
La medida provocó que también se frenaran las exportaciones hacia el mercado estadounidense, uno de los principales destinos del aguacate mexicano. Las inspecciones se están restableciendo de manera gradual y, con ello, también los envíos hacia EU. Para garantizar la seguridad de los inspectores se han desplegado elementos de seguridad. Pero la violencia y las amenazas contra productores y trabajadores del sector aguacatero continúan siendo un problema en Michoacán. Esta semana, para La Razón, platicamos con Juan Carlos Venegas Álvarez, productor y exportador de aguacate.

Bibiana Belsasso (BB): ¿Por qué se suspenden las inspecciones?

• Las bombas (desactivadas) de Lenia
Juan Carlos Venegas (JCV): Los inspectores del Departamento de Agricultura son quienes vigilan que se cumplan las normas fitosanitarias y todos los requisitos establecidos para que el aguacate mexicano pueda entrar a EU. Cuando alguno de estos inspectores siente que existe una amenaza o una situación que pone en riesgo su seguridad, hace el reporte a sus autoridades y el país puede suspender inmediatamente las inspecciones. Eso fue lo que ocurrió y, al detenerse, prácticamente se paraliza la exportación.
BB: El problema es la inseguridad que se vive en las zonas productoras.
JCV: Sí. El problema es que el sector aguacatero genera muchísimo dinero y por eso resulta atractivo para los grupos delincuenciales. La extorsión afecta a productores, empacadores, transportistas y comerciantes. Hay casos donde les exigen desde 10 o 50 centavos hasta un peso por cada kilo de aguacate.
BB: ¿Cómo comienza una extorsión?
JCV: Muchas veces empieza con una llamada telefónica. Te presionan, te amenazan y generan miedo. Si no pagas, existe el riesgo de que quemen tu negocio, te asalten o incluso te asesinen.
BB: ¿Cómo se realiza el cobro? ¿Van a los huertos o a los empaques?
JCV: Puede ocurrir de distintas maneras. Pueden llegar personas al empaque o al huerto para exigir el dinero. También hay ocasiones en que los pagos se realizan a través de otros mecanismos. El problema es que la gente tiene miedo y muchos productores prefieren no denunciar.
BB: ¿Por qué no denuncian?
JCV: Porque no existe confianza en las autoridades. La gente tiene miedo de denunciar y piensa que puede haber colusión entre la delincuencia organizada y algunas autoridades. Te pongo mi caso: durante una visita de la Presidenta Claudia Sheinbaum a Michoacán, le entregué un oficio solicitando asistencia institucional por una denuncia de extorsión contra comerciantes de Uruapan.
BB: ¿Qué respuesta recibiste?
JCV: La Presidenta recibió el documento y me dijo que nos buscarían. Posteriormente, vino personal representante del secretario de Seguridad. Les explicamos, entregamos evidencias y el número de denuncia.
BB: Se tiene que resolver el problema de la extorsión y eso parece complicado.
JCV: Exactamente. Puedes mandar muchos elementos, pero si sólo están vigilando las calles y viendo quién entra o quién sale, no resuelves el problema. Lo primero es darle confianza al ciudadano para denunciar. Después hay que investigar las llamadas, seguir el dinero, atender las denuncias y lograr detenciones.
BB: La extorsión afecta también a productores de limón y otras actividades económicas de Michoacán.
JCV: Así es. Es un problema que afecta a diferentes sectores. En Uruapan y en distintas regiones de Michoacán, aún vemos asesinatos, robos, asaltos y cobros de piso. El sector productivo necesita garantías.
BB: ¿Qué pasó específicamente con los inspectores estadounidenses?
JCV: Las autoridades de EU y México no dieron inicialmente una explicación detallada. Lo que se informó es que personal estadounidense se sintió amenazado y por eso se suspendieron las actividades. Ya habíamos vivido situaciones similares. En 2024 hubo amenazas contra inspectores y se establecieron compromisos para reforzar la seguridad.
BB: Y es que, si EU suspende las inspecciones, se frenan las exportaciones.
JCV: Claro. Sin inspección no puedes continuar normalmente con el proceso de exportación. Por eso el impacto económico puede ser muy importante.
BB: Ya se están restableciendo las inspecciones y las exportaciones.
JCV: Sí, pero el proceso ha sido gradual. México comenzó a mandar elementos de seguridad para generar condiciones que permitan a los inspectores trabajar y darle confianza al gobierno estadounidense. En cinco municipios ya se había avanzado: Tancítaro, Uruapan, Tacámbaro, Pátzcuaro y parte del corredor hacia Morelia. Todavía faltaban otros municipios.
BB: ¿Cuánto aguacate quedó detenido durante la suspensión?
JCV: Cuando comenzó a levantarse el bloqueo, había alrededor de nueve mil toneladas almacenadas en 45 empaques que comenzaron nuevamente su proceso de exportación. Para el lunes ya habían salido aproximadamente cinco mil 800 toneladas y se esperaba enviar el resto entre los siguientes días. También se reanudaron cientos de cortes de aguacate en los huertos destinados a exportación.
BB: ¿Existe riesgo de que la fruta se pierda cuando ocurre una suspensión?
JCV: Sí, aunque el aguacate tiene cierto margen. Al inicio de la temporada está completamente verde y puede mantenerse 30 días bajo refrigeración antes de que avance demasiado su maduración. Después todavía puede destinarse, por ejemplo, a elaborar guacamole. Pero si una suspensión se prolonga, las pérdidas pueden ser muy importantes.
BB: Estamos hablando de una industria que cumple estrictamente con las exigencias sanitarias estadounidenses.
JCV: Sí. Si algo caracteriza a la industria aguacatera es que cumple con las normas de inocuidad, calidad y sanidad que exige EU. El problema que hoy pone en riesgo las exportaciones no es la calidad del aguacate, sino la inseguridad.
BB: Y es que EU es quien está presionando para que se refuerce la seguridad.
JCV: Exactamente. Yo entiendo que EU proteja a sus inspectores. Qué bueno que un gobierno respalde a sus ciudadanos. Lo que nosotros queremos es que el mexicano haga lo mismo con sus productores, comerciantes y trabajadores.
BB: ¿Cuál es entonces la principal exigencia del sector aguacatero?
JCV: Seguridad. Queremos que terminen las extorsiones, los asesinatos, robos y asaltos. Los productores pagamos impuestos y generamos empleos. No pedimos un favor. Exigimos que cumplan con su responsabilidad.

¿Para qué?

