LA VIDA DE LAS EMOCIONES

La Odisea como pretexto para pensar

Valeria Villa<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Valeria Villa*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

Desde mi lugar de espectadora común y corriente, diré que La Odisea de Christopher Nolan es una película de aventuras, hollywoodense en el peor sentido de la palabra, por momentos virtuosa visualmente, superficial y fría para escenificar hechos dramáticos, que privilegia una sucesión interminable de obstáculos, por encima del texto de la obra original. Entretenida, como debe ser el cine que vende.

El poema atribuido al bardo griego Homero, hace más de tres mil años, ha servido de inspiración para ensayos y obras de la literatura contemporánea y también para nutrir las teorías psicoanalíticas.

A continuación algunas ideas sobre la figura de Ulises y de Telémaco, que aparecen en el libro El complejo de Telémaco. Padres e hijos tras el ocaso del progenitor, de Massimo Recalcati, Anagrama, 2018:

La evaporación del padre es una fórmula de Lacan con la que describe la crisis de los padres reales al ejercer su autoridad, pero más radicalmente la desaparición de la función orientadora del Ideal en la vida individual y colectiva. La imposibilidad de que el padre siga ostentando la última palabra acerca del sentido de la vida y la muerte, del bien y del mal. La figura del pater familias, que casi nadie extraña ni se anhela que regrese, dio lugar a la ausencia de referencias sobre la Ley.

Recalcati distingue cuatro figuras de hijo: el hijo-Edipo, el Anti-Edipo, el hijo-Narciso y el hijo-Telémaco. Con el hijo Edipo está en primer plano el conflicto generacional, el choque entre dos ideas del mundo, el rechazo de la herencia, el rechazo a ser hijos. Con el hijo Narciso se ve confusión entre generaciones, la ausencia de conflictos y el culto a la felicidad individual sin ataduras con el Otro. Telémaco en cambio es una nueva interpretación del malestar de los jóvenes y muestra cómo se puede ser hijo sin renunciar a los propios deseos.

En La Odisea de Homero, Telémaco es el hijo de Ulises. Su padre tuvo que abandonarlo para ir a la guerra de Troya y estará 20 años lejos de casa. El regreso a Ítaca estará lleno de obstáculos. Telémaco lo espera siempre, sabiéndose el heredero legítimo. Aguarda la ley del padre como lo que devolverá el orden a su casa devastada. Tiene la esperanza de volver a reunirse con él, lo busca desesperadamente.

La ausencia física del padre nunca es traumática a menos que implique una carencia simbólica, que vaya acompañada por una narración, usualmente de la madre, que implique abandono, irresponsabilidad, desinterés.

Ulises representa por su parte, la fuerza de la fidelidad al propio deseo. Demuestra que lo eterno está en el mundo, aquí, en los vínculos con aquellos que amamos. No lucha por regresar en nombre del sacrificio, es el camino que el padre escoge por amor al hijo y a su esposa. “Cuánta razón tenía Telémaco: siempre hay algo que vuelve del mar”.

Italo Calvino en su texto La odisea en la odisea, propone que la novedad y el atractivo de la figura de Ulises radica en que no es solo un héroe militar, ya que a través de las experiencias que tiene que soportar para regresar a su casa y con su familia, encarna a alguien con quien identificarse en lo que tiene la vida de aterradora y dolorosa, en la búsqueda de lo que hemos perdido y que nunca recuperaremos tal y como era, en la fidelidad a la historia.

Dicen los estudiosos del poema de Homero, que el retrato que hace Nolan de Ulises es el de un hombre unidimensional, bueno y atormentado por la culpa, pero omite otros rasgos como el egoísmo, la ambición y la lujuria.

Tom Holland, el actor que interpreta a Telémaco, es de una terrible medianía y no es capaz de convencer a nadie sobre lo mucho que sufre la ausencia del padre y las humillaciones de la madre. Anne Hathaway, Charlize Theron y Robert Pattinson, siempre buenos actores, parecen sacados de alguna telenovela. Matt Damon cumple dignamente con su papel protagónico. Bravo por John Leguizamo y Samantha Morton, ¡ah!, y por Argos.

Valeria VillaLa Odisea como pretexto para pensar

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