QUEBRADERO

Los laberintos del oficialismo

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

La 4T está pasando por un proceso crítico. A pesar de su popularidad y hegemonía está en medio de problemas que no son de fácil solución y que podría dividirlos.

A pesar de que muy probablemente mantendrá el poder en buena parte del país el año que entra, los dilemas que enfrenta van inevitablemente a dejar secuelas.

Los temas como la relación que guardan algunos de los integrantes del oficialismo con el narcotráfico, a pesar de que hoy no pareciera que tenga repercusión en el ánimo de sus seguidores, es un asunto que tarde que temprano pasará la cuenta. El Gobierno, por más que como una de sus formas de gobernanza tienda a minimizar todos los asuntos que le competen, debe saber que la sociedad por más que aparezca en muchas ocasiones inquietantemente indiferente, hará saber su opinión de lo que está pasando.

El Gobierno no puede vivir como si no pasara nada. Los primeros sondeos de opinión del caso Andrés Manuel López Beltrán plantean que la ciudadanía opina que se le debe investigar. Estamos en el rumbo en donde los intocables empiezan a ser tocables, lo que puede incluir al propio expresidente.

La presunta indiferencia de la sociedad que permite que el Gobierno se mueva a sus anchas, va a tener un límite. La ciudadanía va siendo poco a poco la primera afectada de los problemas que va teniendo el país.

Los comunicados de las y los gobernadores del oficialismo y de Morena evidencian la carencia de autocrítica con dosis de soberbia, porque pareciera que todos los problemas están fuera de su ámbito, lo que los coloca como si el oficialismo no tuviera nada que ver con lo que está pasando.

Por ahora les puede dar un resultado relativo, pero van a enfrentar serios problemas, los cuales no va a haber manera de buscar en el exterior a los responsables. La Presidenta, el fin de semana para hablar de los dramáticos problemas en el sector salud, se fue encima de los expresidentes, alcanzando hasta a Carlos Salinas que, sin duda, tienen responsabilidades. Lo que pasa es que no se puede señalar de manera tan tajante cuando la 4T lleva casi ocho años en el poder, López Obrador dijo en innumerables ocasiones que íbamos a tener un sistema de salud, “mejor que el de Dinamarca”.

La indiferencia que permea en la sociedad puede tener que ver con la dinámica cotidiana que obliga a los ciudadanos a estar en todo tipo de asuntos para sobrellevar sus vidas. No significa que no haya acuse de recibo de lo que pasa.

Los programas sociales son un factor relevante. Muchos ciudadanos los tienen como su único ingreso, lo que los mantiene con una abierta empatía con el régimen.

Sin embargo, bajo las condiciones económicas en que estamos habrá que ver cuánto tiempo se pueden mantener los programas, y también conocer qué va pensando la ciudadanía al respecto del desarrollo de otros elementos como la educación, la salud y, sobre todo, la seguridad.

Pero quizá sea la pérdida de cohesión interna lo que detone divisiones y confrontaciones. Está a la vista que estos días se han presentado indicios de ello en la lucha interna por el poder y la próxima definición de las candidaturas.

La Presidenta seguramente lo tiene claro. Conoce bien la vida interna del partido y las luchas fratricidas, como las que ya se están presentando con grupos conocidos como los duros y los dialoguistas. No se pueden perder de vista los conflictos en la Corte, los cuales pasan precisamente por estas luchas de poder.

El otro gran factor es la relación con EU y lo que puede provocar lo que acabe pasando con Rocha Moya y Marina del Pilar, sólo por mencionar dos de los casos más sonados.

Por ahora, tienen un gran margen de maniobra. Pero las divisiones internas, EU y la presunta indiferencia, pueden cambiar la dirección.

RESQUICIOS.

Gerardo Mérida exsecretario de Seguridad de Rocha Moya, movió sus piezas. Todo indica que será testigo protegido. Si alguien, junto con el exsecretario de Finanzas, conoce a detalle tejes y manejes es precisamente él.

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