En ocasiones el problema no está en toda la casa, aunque desde afuera parezca que todo huele igual.
En la Biblia, concretamente en el libro de Josué, hay una historia que describe bien este ejemplo. Después de conquistar Jericó, una ciudad mucho más importante y fortificada, Israel sufrió una derrota inesperada frente a Hai, un objetivo aparentemente menor. Josué no entendía cómo habían podido perder una batalla que parecía sencilla, hasta que Dios le hizo saber que el problema no estaba en todo el pueblo, sino dentro del propio campamento: alguien había tomado objetos que estaban prohibidos después de la caída de Jericó. Entonces comenzaron a revisar tribu por tribu, familia por familia y hombre por hombre, hasta llegar a Acán, quien terminó confesando que había escondido un manto babilónico, plata y una barra de oro. La derrota no era consecuencia de que todo Israel estuviera corrompido; había un responsable que había contaminado al grupo entero.
Y es aquí donde quiero que usted vea este Punto Ciego. Para Estados Unidos el problema no es Morena, claro que habrá quien se beneficia de esa narrativa, pero la realidad es muy distinta a eso. Lo que huele mal dentro del movimiento es Andrés Manuel López Obrador y todo lo que lleva su aroma.
No podemos dejar de lado aquella fatídica tarde (para los del grupo amloísta) en el Zócalo de la Ciudad de México, en la que el grupo que se sentía intocable se sentó junto a escuchar las palabras de quien consideraba una administradora del poder, y como muestra de eso, una vez terminado el discurso, prefirieron ignorarla y técnicamente dejarla con la mano extendida.
¿Dónde están hoy todos ellos? Luisa María Alcalde dejó (la obligaron a dejar) la dirigencia de Morena; Adán Augusto fue expulsado de la Junta de Coordinación Política del Senado y muchos de los suyos, investigados, perseguidos y algunos, aprehendidos, y la cereza del pastel, Andy, el junior del bienestar, lo quitaron del puesto que tenía en Morena, y el gobierno norteamericano le retiro la visa, algo por demás impensable en el sistema político mexicano.
¿En dónde están los leales a Claudia? En su mejor momento, por ejemplo, Omar García Harfuch, aplaudido por los directores de todas las agencias de seguridad, y la más reciente, por el director de la DEA, Terrance Cole, en la que dijo: “Omar, secretario Harfuch, amigo: gracias por tu liderazgo, tu amistad y tu alianza. Agradezco que estés aquí. Esta delegación agradece que estés aquí. Estos más de 100 países agradecen que estés aquí”.
Ahora bien, como sucedió con el pasaje bíblico, no son todos, es uno el que huele mal. Para Estados Unidos, no son los morenistas los que huelen mal, es Andrés Manuel López Obrador, sus exfuncionarios, su gente, sus hijos, sus soberbios compinches y todo lo que lleve su marca. Si en eso no quieren o no han podido darse cuenta, no se lo atribuiré a la necedad, sino a lo obtuso de su pensamiento.
Reenviado
“Josué y todo Israel llevaron a Acán, la plata, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus animales, su tienda y todo cuanto tenía al valle de Acor. Josué le reprochó haber causado aquella desgracia; después Israel los apedreó y los quemó, y levantaron sobre Acán un gran montón de piedras. Entonces cesó la ira…”.
Josué 7:24-26
Lorca y México
