Donald Trump ha encontrado en la revocación de visas el mejor instrumento de presión para diversos países, señaladamente México.
Lo que ha desatado más confrontaciones internas. La Presidenta ha hecho del tema, en el caso de Andrés Manuel López Beltrán, un asunto de Estado.
La forma en que han reaccionado Morena, los gobernadores del oficialismo y la Presidenta ha desplegado una inusual defensa, a diferencia de lo que ha sucedido con otros políticos morenistas, a los que también les han retirado el documento.
Es claro que se trata del hijo del tótem sin importar si tiene algún mérito político, de no ser el de heredar el apellido. Lo que está pasando, queda la impresión, es que los escenarios están sacando a la Presidenta de su zona de control.
Se le ve molesta, no permite en muchas ocasiones que se terminen de plantear las preguntas de algunos periodistas, y pareciera que siempre tiene respuestas. A estas alturas no se puede responder en el tema de la revocación de las visas asegurando que por qué no le quitan el documento a otros que tienen asuntos pendientes.
De lo que se trata es de preguntarse cuál es el motivo por el cual se ha retirado la visa de una buena cantidad de políticos mexicanos, fundamentalmente del oficialismo.
Con toda la información que se tiene más de alguno debería ser investigado, más allá de interrogatorios comedidos. El Semanario Z de Tijuana dio a conocer que Marina del Pilar, gobernadora de BC, está siendo investigada por las autoridades de EU, la fuente del semanario es un alto funcionario estadounidense, pero no pasa nada.
Se puede empezar a revertir el tono de minimización que se maneja sistemáticamente ante todo aquello que es adverso a la Presidenta y a su partido. El Gobierno y Morena deben tener dosis de autocrítica antes de que se le junten todos los escenarios y tenga que enfrentar situaciones que la sociedad mexicana podría reclamar al no haber sido atendidas en su momento.
- EL GOBIERNO y Morena de ben tener dosis de autocrítica antes de que se le junten todos los escenarios y tenga que enfrentar situaciones que la sociedad mexicana podría reclamar al no haber sido atendidas en su momento.
Las mañaneras se están convirtiendo en impugnaciones, y en muchas ocasiones la rapidez con la que se desarrollan no está dando pausa a que la Presidenta reflexione sus respuestas.
Presumimos que con la información que recibe a lo largo del día y en las reuniones de seguridad, junto con todo lo que le allegan sobre los medios y las redes, se crea un estado de ánimo que no permite las necesarias pausas de la reflexión y la debida atención de los problemas, los cuales, a pesar de que se minimicen, se han venido acumulando y en muchos casos desbordando.
EU no va a cambiar su estrategia. El retiro de visas se viene convirtiendo en un señalamiento, por más que ahora se menosprecie el hecho y que se llene de adjetivos y elogios a personajes que han pasado de largo estos años, pero lo que los hace fuertes es el apellido más que sus actos.
Octubre parece ser el mes estratégico. Será el preámbulo de las elecciones intermedias en EU y con la baja popularidad que tiene Donald Trump podría llevar al presidente a la toma de decisiones extremas, en donde México podría estar en la mira para tratar de recuperar a los millones de votantes, a quienes prometió una estrategia severa en contra de nuestro país con temas como migración, seguridad y narcotráfico, que no pasemos por alto, que lo definió como actos de terrorismo.
Esto quiere decir que todo aquel que esté en el radar de la justicia estadounidense, por presuntas relaciones con la delincuencia organizada, es calificado como terrorista.
La Presidenta sigue teniendo la sartén por el mango. Sin embargo, va perdiendo capacidad de maniobra por la gran cantidad de escenarios que aparecen y porque parece que se le acaba la paciencia como gobernante.
RESQUICIOS.
Se ve a contracorriente que Morena pueda salir limpio en su selección de candidatos para las elecciones del 2027. En medio de los escenarios en que estamos o se sosiegan o se vendrán problemas que alcance a todos, no sólo al oficialismo.
Lorca y México
