PESOS Y CONTRAPESOS

Del PIB (3/3)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Lo he escrito muchas veces y, seguramente, lo escribiré muchas más. El fin de la economía, desde la producción hasta el consumo, es el bienestar, que debe ser resultado de la generación personal del ingreso por medio del trabajo, no de la redistribución gubernamental del mismo, que divide a la sociedad en dos grupos, el de los expoliados, a quienes el gobierno les quita, y el de los mantenidos, a quienes el gobierno les da, todo en nombre de esa entelequia que es la justicia social. Dicho sea de paso, si hay un sustantivo que pierde sustancia al adjetivarse, ese es justicia, sobre todo si el adjetivo es social.

El bienestar depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que disponemos para satisfacer nuestras necesidades, la mayoría de los cuales hay que comprar, para lo cual hay que pagar un precio, para lo cual hay que generar ingreso, para lo cual hay que trabajar. Ingreso, palabra clave, relacionado con el tema de los dos anteriores Pesos y Contrapesos, el PIB, el Producto Interno Bruto.

El PIB mide, en términos dinerarios, tres cosas. Primera: la producción de bienes y servicios para el consumo final (enfoque producción). Segunda: la generación de ingreso de parte de la población ocupada que contribuyó, aportando algún factor de la producción, a la producción de esos bienes y servicios (enfoque ingreso). Tercera: el gasto de los consumidores en la compra de bienes y servicios para el consumo final (enfoque gasto).

Centro la atención en el enfoque ingreso, comenzando con una definición: el ingreso per cápita es la cantidad de dinero que nos tocaría si el ingreso generado por la población ocupada se repartiera igualitariamente entre todos los habitantes de México.

En 2018, antes del inicio de la 4T, el ingreso per cápita en México fue $197,255.91. Durante el primer semestre de 2026 fue $198,652,97, solamente $1,370,06 más, el 0.69%. Sí, si el 30 de junio, al término del primer semestre, el ingreso generado por la población ocupada se hubiera repartido igualitariamente entre todos los habitantes del país, nos hubieran tocado, a cada uno, $198,652,97, únicamente 0.69% más que en el 2018, muestra clara de que uno de los principales problemas que tenemos en la economía mexicana es la incapacidad para generar más ingreso, problema que se ha agravado en los últimos años, los de la 4T, durante los cuales ese aumento ha sido menor que en años anteriores.

En promedio anual, con Fox (2000-2006), aumentó 1.95%. Con Calderón (2006-2012), 1.86%. Con Peña Nieto (2012-2018), 2.41%. Con López Obrador (2018-2024), 1.05%. En 2025, primer año de Sheinbaum, aumentó 0.73%.

Que aumente la generación de ingreso, condición para que aumente el bienestar, le conviene, en particular, a la población ocupada, y, en general, a toda la población que vive de los ingresos generados por la población ocupada. También le conviene al gobierno, sobre todo en estos tiempos en los que gobernar se ha vuelto sinónimo de redistribución gubernamental del ingreso.

¿Qué es lo primero que debería interesarles a los gobiernos de izquierda, redistribuidores del ingreso? Que se genere más ingreso. ¿Qué es, por lo general, lo primero que hacen los gobiernos de izquierda, redistribuidores del ingreso? Frenar la generación de ingresos. La 4T es un buen ejemplo de ello.

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