Javier Milei, presidente de Argentina, pasará a la historia como el primer presidente libertario. Su agresiva motosierra ha cercenado los apoyos sociales al tiempo que ha desregulado múltiples procesos para fomentar el crecimiento económico y la inversión extranjera.
En la economía, los resultados son contrastantes. Al tiempo que gigantes tecnológicos internacionales plantean mudarse a tierras argentinas por las libertades que les ofrece, la población más vulnerable sufre con los recortes a los apoyos sociales que plantea su presidente. En una política del sálvese quien pueda, los pobres terminan, nuevamente, pagando los platos rotos.
Ante un plan que no se ajusta a la realidad nacional, la crisis económica no cede, pero la ideología genera dividendos. Se dice que sólo por haberse ganado la simpatía del presidente estadounidense, Milei ha cerrado un trato millonario para la exportación de carne. Sin embargo, la población de a pie sigue sin ver cómo los recortes fiscales y la anulación de políticas sociales beneficien al pueblo.

• Inzunza, desplantes y desafíos
Milei no logra ser coherente en su discurso ni consecuente con la realidad de los argentinos. Un ejemplo claro es su enfrentamiento con la baja natalidad que impera en su país. Con una tasa de 1.2 hijos por mujer, Argentina se enfrenta a un envejecimiento poblacional que no sólo colapsará el sistema de pensiones, sino que pone en jaque el sostenimiento de su cultura. Milei ha salido a exigir medidas que aumenten la natalidad (mientras él mismo, a sus 55 años, no tiene hijos), pero no pone los medios para cuidar de las infancias.
Dentro de las víctimas de su motosierra están 50 políticas públicas relacionadas con el cuidado de la madre embarazada, el cuidado dentro de los primeros meses de vida del bebé y apoyos para la conciliación del trabajo y la crianza. Así, se les pide a las familias crecer, pero no se les apoya con políticas del cuidado que doten de una red de apoyo para los padres en este proceso.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas en Argentina informa que cerca de 80 por ciento de los encuestados afirmaron que sus razones para no tener los hijos que les gustaría tener tienen que ver con no contar con los medios económicos suficientes, no tener una vivienda digna y no tener tiempo suficiente para cuidar de ellos. Son tres áreas que fueron afectadas por los recortes del presidente.
Milei mira al mundo con ojos de pesos y centavos. Mientras no comprenda que los argentinos no son obreros o piezas en el engranaje económico y los vea como personas que requieren estructuras de cuidado que los apoyen en un sentido integral, su incongruencia seguirá acentuando la crisis social que vive su país. Las personas no son herramientas. El cuidado es un derecho humano.

Ostentación

