SOBRE LA MARCHA

Lo que sí importa del primer tercio de sexenio

Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Un primer expediente de enorme rango; combate a la inseguridad, colaboración sin subordinación ante la pandemia de narcóticos orgánicos o sintéticos desde y a través de México para Estados Unidos. Abatir la estadística criminal desde homicidios dolosos hasta ataques con drones o autos con explosivos que siembran miedo y cosechan complicidad.

Blindar del financiamiento ilegal la política y las elecciones del próximo año que compra cobertura institucional para los capos. Entrar de frente contra la impunidad con la que se mantienen ciertos delitos de enorme envergadura, luchar contra mantras sistémicos de justicia y gracia para el compadre o paisano.

Segundo; construir y mantener las herramientas para atraer inversiones productivas, para domar el T-MEC en tiempos de Trump, el Plan México que necesita incentivos más allá de logística e infraestructura, se requiere certeza jurídica y ética estructural.

Algo no ha hecho la 4T que la expansión del PIB nacional vive sus años de menor crecimiento. Los estigmatizados desarrollo estabilizador y liberalismo revolucionario salinista y zedillista, da lecciones sobre rendimientos más sociales y permanentes.

Dirán que hoy se roba menos y se reparte mejor, sólo lo segundo podría considerarse —no sabemos por cuántos años más—, pero en definitiva la primera premisa es mentira, atracan más o al menos, parecido.

Y luego, la retahíla, datos y números sobre escuelas, hospitales, programas, becas, gasto, desarrollo y numeraria que alimenta los mensajes oficiales, ésos que presumen cercanía, apoyo, distinción de los anteriores, como siempre.

Y promesas para mantener todo lo que al gobierno en turno le premia un electorado atento a su, a nuestras, inmediateces. A la proximidad, al día a día a pie de calle, no de informativo, no de benditas redes y sus demonios artificiales.

Si en Morena hay o no una revuelta en su Olimpo, si los hijos y sus amigos, si los enemigos del mandato en turno, o gobernadores con licencia alebrestados, si los duritos o los blanditos del partidazo se van a hacer trizas o no en su disputa por el 2027 para luego perfilarse al 2030 y soñar que esto es para siempre, todo se trata de un circo, de pan con lo mismo para la arena de comentócratas y el círculo guinda —antes rojo— que nos deleitamos con tan bajas frivolidades y vanidades.

Lo que el mensaje del Segundo Informe de Gobierno sin verbena populista no va a responder hoy, es la carestía de los básicos, la escasez de empleos formales, de oportunidades para emprender con fundamentos y contextos de éxito, por la tierra fértil para la anarquía social.

Tampoco cómo perder el miedo adquirido desde hace lustros cuando dejamos de saber de un ser querido por horas o días, cómo esquivamos la pesadilla de imaginarnos buscadores, cómo comprender a familias de los 43 de Ayotzinapa. O la oscuridad de caminos y calles, los baches, las fugas o las múltiples fallas públicas. Comienza el segundo tercio del segundo piso.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón

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