El 1 de septiembre inició el primer periodo ordinario del tercer año de la LXVI Legislatura.
Será también el último periodo completo antes de que la elección de 2027 termine por absorber la conversación pública. La agenda legislativa compartida por Morena contiene alrededor de 30 prioridades, pero una dominará las siguientes semanas: el Paquete Económico 2027. Ahí se conocerán, más allá de discursos e informes, las prioridades reales del Gobierno.
El reto es particularmente complejo. La Secretaría de Hacienda ha planteado reducir los Requerimientos Financieros del Sector Público de 4.1% del PIB en 2026 a 3.5% en 2027. Al mismo tiempo, el Gobierno se comprometió a mantener los programas sociales, el gasto en salud y educación, apoyar a Pemex y acelerar la inversión pública y mixta. Todo ello en una economía que crece poco y con ingresos presupuestarios que, al cierre de julio, se ubicaron 170 mil millones de pesos por debajo de lo programado.

• Mejía Haro en acto de CSP
La discusión tampoco se limita al equilibrio de las cuentas públicas. En mayo, Moody’s redujo la calificación soberana de México a Baa3, el último escalón dentro del grado de inversión. Standard & Poor’s cambió su perspectiva a negativa y Fitch también ha advertido sobre la necesidad de avanzar en la consolidación fiscal. Perder el grado de inversión encarecería el financiamiento del Gobierno y de las empresas mexicanas. Por ello, el presupuesto será también una señal hacia los mercados sobre la capacidad del Gobierno para ordenar sus finanzas.
Las opciones son estrechas. Un nuevo recorte al gasto podría afectar todavía más la inversión pública y limitar el crecimiento. Elevar la recaudación exige fortalecer la fiscalización, reducir la evasión y revisar tratamientos fiscales, decisiones que inevitablemente generan resistencias. Postergar la reducción del déficit daría aire en el corto plazo, pero aumentaría la presión sobre la deuda y las calificaciones. El Gobierno se encuentra presionado y seguramente recurrirá a mayores exigencias para los contribuyentes cautivos.
El resto de la agenda confirma que el Congreso tendrá poco margen. Entre sus prioridades están la reforma a la Ley de Inversión Extranjera, la LGEEPA, el paquete anticorrupción —que incluiría una iniciativa para regular el cabildeo—, la inteligencia artificial y los seguros de gastos médicos.
Para las empresas, sus efectos serán muy distintos. La reforma a la Ley de Inversión Extranjera crearía un control preventivo: la CNIE autorizaría operaciones que otorguen más de 49% de participación extranjera en empresas de sectores sensibles. La LGEEPA busca fortalecer la protección del ambiente pero debe evitar que las nuevas responsabilidades se conviertan en un cuello de botella. La regulación del cabildeo busca extender el padrón al Ejecutivo y establecer reglas mínimas para los tres poderes. En inteligencia artificial y seguros médicos, el reto será proteger derechos sin frenar la innovación, reducir la oferta ni encarecer las pólizas.
El inicio del periodo trajo además nuevas presidencias en las mesas directivas. En la Cámara de Diputados, Raúl Bolaños Cacho, del Partido Verde, fue electo con 432 votos. Su llegada reconoce el peso que ha adquirido el principal aliado de Morena y le permite a la coalición mantener cohesionada su mayoría. En el Senado, la elección de Higinio Martínez apuesta por un político experimentado y con capacidad de interlocución para conducir una Cámara que llegará cada vez más polarizada a la elección de 2027.
Sin embargo, la imagen que marcó el arranque fue el regreso de Enrique Inzunza. El senador reapareció tras 124 días de ausencia, separado de la bancada de Morena, decidido a conservar el escaño y el fuero. Es investigado por la Fiscalía General de la República y Estados Unidos ha solicitado su detención con fines de extradición por sus presuntos vínculos con el crimen organizado. Su voto es decisivo para que Morena alcance la mayoría calificada en el Senado y pocos esperan que se aleje de la 4T.
Nos espera un cierre de año interesante. A las complejidades del Ejecutivo —las negociaciones del T-MEC y el combate al crimen organizado— y las lógicas partidistas —la unidad de Morena, la expectativa por Movimiento Ciudadano y la inanición del PRI y el PAN— se sumará la carrera por desahogar la agenda morenista de transformación del Estado.

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